Viaje a Croacia (III). Parque nacional y lagos de Plitvice

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Aquello parecía la portada de la Feria de Sevilla el día de la inauguración del alumbrado, o la Gran vía de Madrid en el puente de la Inmaculada. O las Ramblas en la fiesta de San Jordi. No recordaba tanta gente haciendo cola desde la Expo del 92. ¿Cómo se puede consentir que en un parque natural dejen entrar en el mismo día varias decenas de miles de personas? Supongo que será por la pela, que diría un catalán ahora que están tan de moda.

Día 23 de agosto.

Hoy es nuestro último día en el hotel Jadrán porque esta noche dormiremos en Zadar, así que la tarde anterior dejamos las maletas listas. Después del madrugón de turno y un buen desayuno para comenzar el día, nos subimos al autobús y Katia, nuestra guía, nos explica el plan para hoy, que consistirá en recorrer una parte del Parque nacional y los lagos de Plitvice, zona forestal situada a 500 metros sobre el nivel del mar y Reserva Natural de la UNESCO desde 1979. Nos advierte, para que no nos coja por sorpresa, que suele haber mucha gente y que quizás tengamos que esperar “algo” para poder entrar al parque. A medio camino hacemos una parada en el paralelo 45, cerca de la ciudad de Senj, frente a la gran isla de Krk, con carteles que indicaban que estábamos a 5.000 kilómetros del polo norte y a otros 5.000 kilómetros del ecuador. Fotos de rigor porque no siempre se tiene la oportunidad de estar en un lugar tan señalado.

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Seguimos camino y volvemos a detenernos en un puesto en el que se venden productos típicos de la zona: miel, queso, conservas, cerámica… Al lado hay una serie de viviendas en las que se pueden observar todavía impactos de proyectiles de la guerra. Supongo que los conservarán (ya que se nota que las casas han sido restauradas) como recordatorio de la barbarie que se vivió en la antigua Yugoslavia durante cinco largos años. Aunque de vez en cuando Katia hace mención al conflicto, hemos comprobado que, salvo raras excepciones, prefieren pasar de puntillas sobre este tema, todavía demasiado reciente y que ha dejado muchas grietas y mucho dolor en los pueblos que sufrieron esta terrible experiencia.

En este pequeño vídeo se resume el conflicto. Nunca deberíamos perder de vista la historia cuando visitamos un país, pues nos dice mucho de sus gentes, de su organización, de sus costumbres, de la construcción de sus ciudades… Y nos parece mentira que a finales del siglo XX, en una Europa moderna y modelo para muchas otras zonas del mundo, se pudiera haber vivido un odio tan intenso.

Bosnia, Serbia y Croacia: la guerra de Yugoslavia en 6 minutos.

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Llegamos al parque y comemos en un restaurante cerca de la entrada. Podemos observar los cientos de personas que ya están entrando. Pero no podíamos imaginarnos lo que nos íbamos a encontrar cuando, sobre las cuatro de la tarde, nos bajamos del autobús.

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Sólo diré que no disfruté demasiado de esta experiencia. El calor, las pasarelas atestadas de gente, las colas para esperar el barco que nos trasladó de un extremo a otro de uno de los lagos, las esperas hasta conseguir que se hiciera un pequeño vacío a tu alrededor para hacer una foto decente… Todo eso hizo que no nos sintiéramos cómodos. Además, y según nos comentó la guía, este año había sido muy seco y no había tanta agua como en los anteriores. De todas formas, merece la pena acercarse, ya que, a pesar de todo, el paisaje, el agua, las cascadas, el verdor, son únicos, pero recomiendo que se haga en otra época del año. Y el paseo en barco por el lago no merece la pena, es preferible bordearlo andando, que se hace en menos de media hora, mientras que en la cola estuvimos cerca de una hora y el paseo dura poco más de quince minutos.

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Logramos salir del parque a duras penas, luchando con el gentío y con las cuestas. Y al atardecer llegamos al hotel Kolovare, en Zadar, donde nos alojaremos esta noche. La guía nos dice que podríamos visitar el centro de la ciudad, que está a unos veinte minutos, y ver  el curioso Saludo al Sol, un gigantesco círculo de 22 metros de diámetro realizado a base de placas de vidrio que representa el Sistema Solar (por la noche se ilumina). Como estamos cansados, lo dejaremos para el día siguiente, aunque no lo podremos ver iluminado.

Por cierto, aprovecho para recomendar una página que visité días antes de viajar a Croacia y que me dio muchos consejos y muchas pistas para recorrer lugares que, aunque al hacerlo en grupo con guías y con horarios muy estrictos no pudimos ver, sí podría serviros para aquellos que hagáis turismo por vuestra cuenta. Se llama Los apuntes del viajero y aquí os dejo el enlace a Croacia:

http://www.losapuntesdelviajero.com/europa/croacia/

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