Bandera blanca

“La única bandera pacífica es la blanca que se ondea al rendirse. Todas las demás se diseñaron para ir a la guerra detrás de ellas, para plantarlas en tierra conquistada. Salir con una bandera, sea cual sea, es un gesto intrínsecamente agresivo, incompatible con una voluntad de paz y convivencia.”

El Frente Nacional español. CTXT (30/09/2017). Sergio del Molino

Dirigentes de partidos políticos insultándose delante de las cámaras y en la Cámara sin ningún pudor ni vergüenza. Bandera blanca. Compra de voluntades, cambios de chaqueta sin ningún pudor ni vergüenza. Bandera blanca. Miles de muertos y millones de contagiados mientras gobierno y oposición, sin ningún pudor ni vergüenza, se echan a la cara los errores cometidos, como si alguien, digan algún ejemplo, por favor, supiera cómo se combate de manera eficaz la pandemia. Bandera blanca. No llegan las vacunas. Bandera blanca. Millones de parados, miles y miles de autónomos y empresas con el agua al cuello o ahogadas, miles y miles de personas en las colas del hambre, miles de inmigrantes llegando exhaustos a las costas europeas y miles también en el fondo del océano y miramos para otro lado. Bandera blanca.

Cataluña, Murcia, Cartagena, Madrid. Bandera Blanca. Dos bloques irreconciliables y en el medio, no, en el centro, millones y millones que asistimos, ausentes unos, indiferentes otros, indignados, desalentados, sorprendidos, cabreados, muy cabreados, enormemente cabreados, cagándonos en la leche, en mi negra estampa, en la puta de oros, en la madre que los parió, en sus muertos, en todo lo que se menea, en todo lo que verdeguea, la inmensa mayoría, pero ellos van a lo suyo, están en su jaula de cristal, hablan de dignidad y de traición pero no dejan de mirarse el ombligo. Bandera blanca.

Ni rojigualda, ni tricolor, ni senyera, ni cuatribarrada, ni ikurriña, ni verde y blanca, ni blanca y azul, ni roja. Bandera blanca, por favor.

Hace 20 años, por estas fechas, todo era muy diferente en el mundo y en España. Bush llegaba la Casa Blanca y le quedaban ocho años para llegar a ser uno de los peores presidentes de los Estados Unidos. Durante su primer mandato el caos se instaló como algo cotidiano en nuestro mundo. Los atentados del 11 de septiembre y después los de Madrid y Londres en el primer lustro del siglo XXI hacían temer lo peor, y los hechos dieron la razón: las guerras de Afganistán e Irak, la crisis hipotecaria estadounidense, la quiebra de Lehman Brothers y el inicio de la crisis económica y financiera mundial. Desde entonces, nada es igual. Veinte años que parecen veinte siglos. Hace veinte años nació la Wikipedia y no existían ni Facebook, ni Gmail, ni Twitter, ni WhatsApp, ni Instagram, ni Youtube, ni Tik Tok, ni Amazon, ni Netflix. Ahora no sabríamos cómo vivir sin ellos ni en qué emplear tantas horas, con las pocas horas que tiene el día. Imaginaos la pandemia y el confinamiento sin las redes sociales ni las plataformas de streaming; a pocos se le ocurre leer libros en su tiempo libre. Por todo ello, bandera blanca.

La bandera de la comprensión, de la tolerancia, del respeto, de la justicia, de la paz, pero ya se sabe que no hay paz para los malvados y, por desgracia, hay demasiados malvados que enarbolan otras banderas. Pero la bandera blanca también es la bandera de la insumisión, de los que no permanecen impasibles ante las injusticias, de los que se indignan con los indignos y sus indignidades, de los que luchan por la libertad, por la auténtica libertad con justicia y con igualdad. Menos mal que, aunque cada vez menos, todavía hay esperanza. Bandera blanca.

(Históricamente, la bandera blanca se asocia a rendición en tiempos de guerra ya desde la época de los romanos, como lo describe el historiador Tito Livio en el siglo I a.C. Más recientemente, se ha reconocido como un símbolo para iniciar un alto el fuego, un cese de hostilidades y el comienzo de un periodo de negociaciones en medio de la batalla. Durante nuestra guerra civil, los soldados agitaban banderas blancas en señal de tregua para recoger los cuerpos de sus compañeros heridos).

Hoy hay muchos heridos, muchas hostilidades, muchas batallas y muchas negociaciones que hacer. Bandera blanca, bandera blanca, bandera blanca.

bandera blanca - El dulce porvenir

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s