Una presentación, la mano negra y las hordas

Aquellos que tienen la (buena) costumbre de leer mi blog y me siguen en Facebook saben que he escrito un libro titulado La vida es un cuento cuya presentación estaba prevista para el 20 de abril de este año. Era una fecha muy buena y bien escogida por la Editorial, entre la Semana Santa y la Feria de Sevilla. La gente estaría en un período de tranquilidad, descansando de las caminatas por la ciudad para ver las imágenes o recuperando fuerzas de los viajes durante ese período de vacaciones. A la Feria todavía le quedaban diez días y aunque muchas personas estarían ya adornando las casetas, siempre podrían dedicarle un poco de su tiempo a acompañarme en este magno acontecimiento. Iba a poner magno entre paréntesis o entre comillas, para ironizar, pero no, para mí, tenéis que reconocerlo, era uno de los actos más importantes en mi vida como jubilado. No llegaría, quizás, a ser «la más alta ocasión que vieron los siglos» (para los de la ESO, la LOMCE y las últimas leyes educativas, que ya ni me acuerdo cuántas van, frase de Miguel de Cervantes para calificar la batalla naval de Lepanto donde él participó y en donde, debido a un disparo, se le quedó inutilizada la mano izquierda, de ahí su apodo de «el manco de Lepanto», aunque en realidad no llegó a perder dicha mano), pero para mí sí es una ocasión destacada e importante.

Pero lo que son las cosas, dos años con mascarilla, con tres vacunas, eliminando las salidas y los viajes que no fueran indispensables, reduciendo hasta la mínima expresión los contactos con familiares y amigos, evitando entrar en lugares cerrados o las multitudes…, pero nada, el día 16 de abril empezamos con síntomas, el 17 el test dio positivo y puestos en contacto con la editorial para comunicárselo, se decidió anular la presentación y posponerla para otra fecha. Primer contratiempo.

Después de diversas vicisitudes y de intentar cuadrar los días libres de la editorial, los míos (que yo también tengo muchos compromisos, sobre todo revisiones médicas, que ya voy teniendo una edad y achaques que van apareciendo sin saber cómo) y los de los lugares donde realizar la presentación, decidimos de común acuerdo que la fecha sería la del 18 de mayo, a las 19,30 horas. Tampoco era mala fecha, los sevillanos ya descansados y recuperados de los excesos feriantes, el Rocío quedaba un poco lejos, las vacaciones de verano también, era un miércoles, es decir un día que ni fu ni fa por eso de que los lunes el personal está enfadado por tener que empezar a trabajar o tiene resaca del fin de semana y tampoco es jueves o fin de semana, que las personas ya sólo piensan en divertirse y la presentación de un libro pues no es un acontecimiento que atraiga demasiado. Sobre todo si el escritor no es conocido ni es una promesa o una figura emergente de las letras castellanas y yo no lo soy, por supuesto.

Pero tenía que haber una mano negra que quería boicotear, obstaculizar o impedir la presentación de mi libro. La envidia es muy mala y seguro que algún famoso escritor, conociendo por el boca a boca y las redes sociales que lo que yo había escrito era muy bueno y no quería competencia, empezó a mover los hilos para impedir el acto. O eso o es que realmente una mano negra estaba detrás.

(NOTA DEL AUTOR: La Mano Negra, Mano Nera en italiano, fue una banda criminal italiana e italoestadounidense especializada en extorsión, que actuó en Italia y Estados Unidos a finales del XIX y principios del XX. Las tácticas típicas de la Mano Negra implicaban enviar una carta a una víctima firmada con una mano abierta manchada de tinta negra o sangre, que amenazaba con daños corporales, secuestro, incendio premeditado o asesinato. En Andalucía parece que también se organizó una Mano Negra, de origen anarquista, que actuó alrededor de 1880, en el contexto de un clima de aguda lucha de clases en el campo andaluz. En castellano es un término usado para expresar las aviesas intenciones, los manejos turbios en la sombra que pretenden conseguir unos fines de forma ilícita pero discreta).

Así que no tengo ninguna duda de que detrás de los intentos de dificultar la presentación había una Mano Negra. Y a los hechos me remito.

  1. Mi contagio de covid fue provocado por alguien cercano a mí que, de manera subrepticia e inmisericorde, aprovechó un descuido para inocularme el virus e impedir la presentación el 20 de abril.
  2. Alguien convenció o compró a la UEFA, sobre todo a su presidente Aleksander Čeferin, para ubicar en Sevilla el mismo día y casi a la misma hora la final de la Europa Ligue entre un equipo escocés y uno alemán. Mirad que había días y ciudades para celebrar esa final, pero no, tenía que ser en Sevilla el 18 de mayo, a las 21 horas. Por más intensas que fueron nuestras gestiones ante ese organismo, hablando directamente con el señor Čeferin, todo fue infructuoso. Sobre todo porque yo sólo hablo castellano y él sólo habla esloveno y muy poquito inglés, y por teléfono, sin poder comunicarnos por señas, aquello fue un diálogo de sordos y a gritos. No hubo manera de cambiar la fecha ni el lugar de la final. Así que una horda de miles, qué digo miles, cientos de miles, de alemanes y escoceses se presentaron en Sevilla, acabaron con las reservas de alcohol de la ciudad y alrededores y se reunieron (los escoceses) en la Alameda, justo al lado de donde se celebraba la presentación. Así era casi imposible llegar.
  3. Una ola de calor. Nadie será capaz de convencerme de que esta ola de calor a mediados de mayo es normal. Ni cambio climático ni leches. Han comprado a los de la AEMET para que el 18 las temperaturas batieran todos los récords. Cerca de 40 grados a la sombra, un sinvivir. ¿Cómo salir a la calle sin tener una buena excusa? Y, encima, yo con la ropa de invierno todavía en los altillos, menos mal que alguna camisa y algún pantalón veraniego tenía en el armario.
  4. El Día Internacional de los Museos, también se celebró el mismo día 18 de mayo. 365 días tiene el año, por lo que, estadísticamente era muy difícil que coincidiera con la presentación. Pues sí, al ministro de cultura, señor Iceta, también se le ocurrió poner este día para abrir los museos y entrar en ellos de manera gratuita, por lo que mucha gente, como es lógico, prefirió entrar en el Museo de Bellas Artes o en cualquier otro museo sevillano, que en el Bar Mutante a escuchar a Xosé Manoel Castro. Intenté contactar con el ministro pero su secretario me dijo que estaba ensayando el baile de SloMo, de Chanel, porque quería dar una sorpresa a sus compañeros en el próximo Consejo de ministros. Así no hay manera de convencer a nadie, pensé yo.
  5. Un ataque de alergia como hacía años que no tenía. Tos, estornudos, ahogos, picor de ojos, ronquera… Creo que, viendo que tenía una gran determinación y no iba a suspender mi actuación, el ministro de Agricultura, el señor Planas, también convocó un gabinete de urgencia para incrementar de manera exponencial el polen circulante en la atmósfera sevillana: los niveles de pólenes de gramíneas, olivo, malezas, plátanos de sombra…, todos a los que yo soy alérgico, alcanzaron niveles nunca vistos. Casi tengo que salir de casa con una escafandra de buzo.
  6. Lo último, lo que casi colmó el vaso de la indignidad y de la desvergüenza de quien sea que fuese el que estaba detrás de este complot y que a punto estuvo de conseguir su propósito, fue la aplicación para reservar el taxi que nos iba a llevar al lugar de la charla. El día anterior se reservó y a la hora convenida, las 18,30, o sea, una hora antes del comienzo, estaba previsto que nos recogiera un taxi frente a nuestra casa. Bajamos al portal, esperamos, mis hijos, mi mujer y yo, a que llegara el vehículo, pasaban los minutos y nada, ni un mensaje ni un taxi a la vista. Cuando estábamos a punto de llamar al aeropuerto para contratar los servicios de un helicóptero, vemos llegar en lontananza un taxi con la lucecita verde encendida. Haciéndole señas, nuestro benefactor se detuvo y dos grandes lágrimas de alegría y agradecimiento resbalaron por mis mejillas. Los cuatro nos abrazamos alborozados (Santiago con cierta dificultad porque sostenía la caja con los libros) y no besamos y abrazamos al taxista porque nos dio un poco de corte.

Parecía que todo se había solucionado, pero todavía quedaban algunas dificultades: las obras cercanas a donde yo vivo, que tienen cortadas varias calles y avenidas, el intenso tráfico y las hordas de escoceses y alemanes, borrachos como cubas, que aparecían donde menos lo esperabas e intentaban asaltar cualquier vehículo, ocupado o no. A mitad de la calle Torneo decidimos bajarnos del taxi y hacer el último tramo andando. Cuando desembocamos en la calle Calatrava, miles de escoceses, con camisetas azules o sin camisetas, pero con botellas y vasos de cerveza en la mano, cantando, colorados como pimientos morrones y andando a duras penas debido al nivel de alcohol en sangre, apenas nos dejaban pasar. Menos mal que pudimos llegar sanos y salvos a nuestro destino, el Bar Mutante de la calle Fresa.

Poco a poco fueron llegando compañeros y amigos, que con grave riesgo de su integridad y salvando múltiples obstáculos y dificultades, pudieron acompañarme. Muchos otros me llamaron o me enviaron mensajes disculpando su ausencia debido a todo lo que acabo de explicar. Claro que los disculpo y los entiendo, si yo casi no soy capaz de llegar ni de intervenir.

Pero al final, creo que todo salió muy bien. Unas veinte o veintidós personas en un pequeño espacio, un bar con una decoración original y que merece la pena visitar, unos amigos que me hicieron sentir muy cómodo y nada nervioso y una presentación que intenté que fuera amena y corta, explicando el contenido del libro, los relatos que lo forman, cómo surgió el título y cómo mi sueño de publicar se hizo realidad. Al final hubo un interesante turno de preguntas que intenté responder lo mejor posible y la dedicatoria de libros. Una velada inolvidable para mí.

Nunca estaré lo suficientemente agradecido a los que asistieron pese a las dificultades. Y también a los que quisieron asistir pero no pudieron. Ahora, lo importante es que disfruten con la lectura. Como dije al final, citando a Javier Cercas, yo ya he puesto la mitad del libro, ahora los que lo lean, tienen que poner la otra mitad.

¡¡Gracias!!

Festa dos maios

Aunque en Coruña capital no recuerdo que se celebrara la fiesta de los mayos (festa dos maios), en los pueblos, sobre todo en los de Ourense y Pontevedra, sí se celebraban y espero y deseo que lo sigan haciendo.
Basado en ritos prerromanos y precristianos, el culto a la naturaleza, a la agricultura, ha estado siempre muy presente en Galicia y en muchas partes de España.
La fiesta consiste en realizar diversas representaciones alrededor de un árbol o escultura, llamada maio o mayo, consistente en una armazón o esqueleto de palos o tablas de forma cónica o piramidal, recubierto de tela metálica o arpillera, que se cubre de ramas, helechos, flores, hojas, hinojo o hierba. El armazón se construye sobre una plataforma que, a modo de camilla, permite transportar el mayo por las calles del lugar.
Acompañando a los mayos, hay grupos de personas, a menudo niñas o niños disfrazados —que también reciben la denominación de mayas y mayos— adornados con flores, hojas o ramas y con una corona de flores, que danzan y cantan coplas populares o «cantigas», a veces dialogadas, mientras caminan alrededor de la escultura, acompañados de la percusión de dos palos. Era habitual pedir a los asistentes un aguinaldo que, por Lugo y Orense, solía consistir en un puñado de castañas maiolas (castañas secas), nueces o avellanas, sustituidos hoy por dinero.
También se aprovechaba para realizar críticas a los poderosos, políticos y clero sobre todo, como se suele hacer en carnaval.

Curros Enríquez es uno de los grandes poetas gallegos, figura clave en el Rexurdimento, el renacimiento de la literatura gallega. Como los otros dos grandes poetas gallegos del XIX, Rosalía de Castro y Eduardo Pondal, los temas de sus poemas se centran en los problemas del pueblo gallego: la emigración, la pobreza, la explotación por parte del poder político y eclesiástico…

Uno de los poemas más conocidos de Curros Enríquez es «Ahí ven o maio», al que le puso música Luis Emilio Batallán.

https://youtu.be/R9RqiUfDn58

Ahi ven o maio
De frores cuberto
Puxéronse a porta
Cantándome os nenos
Os puchos furados
Pra min extendendo
Pedíronme crocas
Dos meus castiñeiros

Pasai rapaciños
Calados e quedos
Que o que é polo de hoxe
Que darvos non teño
Eu son voso probe
O pobo galego
Pra min non hai maio
Pra min sempre é inverno

Cando eu me atopare
De donos liberto
Que o pan non mo quiten
Trabucos e préstemos
Que, como os do abade
Frorezan meus eidos
Chegado habrá entón
O maio que eu quero

Queredes castañas
Dos meus castiñeiros
Cantádeme un maio
Sin bruxas nin demos
Un maio sin segas
Usuras nin preitos

….

Ahí viene mayo
De flores cubierto
Se pusieron en la puerta
A cantar los niños
Los sombreros agujereados
Hacia mí extendiendo
Me pidieron castañas
De mis castaños
Pasad, chiquillos
Callados y quietos
Que lo que es por lo de hoy
Que daros no tengo

Yo soy el pobre
Del pueblo gallego
Para mí no hay mayo
Para mí siempre es invierno.

Cuando yo me encuentre
De dueños libre

Que el pan no me lo quiten
Tributos y deudas
Que, como los del abad
Florezcan mis campos
Llegado habrá entonces
El mayo que yo quiero.

Queréis castañas
De mis castaños
Cantadme un mayo
Sin brujas ni demonios
Un mayo sin siegas
Usuras ni pleitos