Yo también hice un máster

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Me ha costado mucho tiempo reconocerlo porque la vergüenza y el sentido de culpabilidad me atenazaban. Siempre lo he mantenido en silencio, oculto y únicamente mi familia más cercana lo sabe, pero les había hecho prometer, jurar incluso, que no dijeran nada. Durante catorce años, catorce largos años, el secreto no ha salido a luz, lo cual es realmente milagroso. Sé que hay personas que han investigado, que han utilizado los más sórdidos recursos y las estratagemas más odiosas para averiguar la verdad. Noches y noches enteras sin dormir, días y días pegado a la televisión, a la radio, al teléfono, esperando el fatídico momento en que algún avispado periodista o un amigo traidor que hubiera sonsacado o sospechado algo, acabaran por delatarme, por encontrar un resquicio, una prueba. A veces, algunos comentarios aislados me hacían temer lo peor, que alguien se hubiera ido de la lengua, pero al final mis temores eran siempre infundados. Hasta ahora nadie había sabido nada.

Pero ya no puedo más. He envejecido prematuramente, mis cabellos se han cubierto de canas, la tristeza se ha apoderado de mi mirada y una continua opresión se ha instalado en mi pecho. Mi mujer y mis hijos sabían lo que me pasaba y, sin embargo, siempre estaban a mi lado con una frase, una caricia, un silencio a tiempo. Nunca podré agradecerles suficientemente su apoyo, las palabras de ánimo, el saber mantener la boca cerrada a pesar de que, seguramente, les habrán ofrecido mucho dinero o muchas prebendas por una mínima prueba, por un documento que me delatara. La familia es lo único que se puede salvar en un mundo traidor, envidioso, cruel, que busca hundir a aquellos que sobresalen un poco. Los enemigos buscan tu caída, cuanto más estrepitosa y humillante, mejor; pero tus amigos pretenden lo mismo y aunque delante de ti se muestren apesadumbrados y te apoyen, la verdad es que se alegran porque así podrán ocupar tu lugar y deshacerse de alguien que les impida crecer o alcanzar mejores puestos.

Así que, después de meditarlo mucho, de consultarlo con la almohada, con mi mujer y mis hijos, hoy he decidido contar la verdad, lanzarla a los cuatro vientos, publicarla en las redes sociales, llamar a la prensa y mostrar las pruebas: en el curso 2003-2004 hice un Máster de Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación. En abril de 2004, después de haber realizado todas las actividades que mi tutor me indicaba, aunque nunca discutí con él la facilidad de alguna de ellas, haber aprobado todos los módulos, trece en total, a pesar de que no asistí ni una vez a una clase presencial, aunque en mi descarga diré que era un máster on line organizado por la UOC, Universidad Oberta de Catalunya (más oprobio y vergüenza, una universidad catalana, no sé si cercana al independentismo, vade retro), entregué el Proyecto Final de Máster titulado “La formación de asesores y asesoras de Andalucía en Tecnologías de la Información y la Comunicación”. Elegí ese tema porque en ese momento, más oprobio, más vergüenza, no sé si podré salir de todo esto, era el Jefe del Subprograma de Formación del Profesorado de Andalucía, es decir, el coordinador de los centros del profesorado andaluces y responsable, entre otras cosas, de que los asesores y asesoras de dichos centros estuvieran bien preparados. En junio de 2004 defendí el Proyecto, también de manera on line. Me encerré en el estudio, me conecté a la UOC vía Internet y con una webcam, durante una hora contesté a las preguntas del tribunal, tres o cuatro profesores, no recuerdo bien, que intentaron ayudarme lo más posible y que, al final, me dieron un notable alto y meses después, la UOC me envió el título, que, nada más recibirlo, guardé bajo siete llaves en un rincón del trastero.

Por fin he confesado. Al fin estoy libre y podré dormir tranquilo. Y puedo decir, sin rubor y con cierto orgullo, que no he querido esperar a que un periódico sacara a la luz la noticia. No sé si recibí trato de favor, si alguien manipuló las notas, si realicé todos los trabajos que se requerían para aprobar, si al final me dieron una calificación mayor de la que merecía. Yo sólo hice lo que me dijo mi tutor y el director del Máster. Si hubo alguna irregularidad no es mi culpa, será de ellos o de algún funcionario malintencionado y ya puedo exhibir con tranquilidad el título, que por cierto, no sé si podré encontrarlo o si la humedad y las polillas me impedirán colgarlo en una de las paredes del pasillo, junto con los títulos que mis hijos han colgado allí.

Espero de vuestra benevolencia que sepáis perdonarme y comprender lo que hice. No calculé ni fui capaz de prever lo que podría ocurrir muchos años después. Menos mal que no elegí la Universidad Rey Juan Carlos ni el director del Máster fue Álvarez Conde porque entonces, además de Cifuentes, Casado y Montón, mi apellido se hubiera visto arrastrado por el fango.

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Cincuenta años después

7 de junio de 1968. José Ángel Pardines Arcay, un guardia civil de tráfico, coruñés de Malpica, daba el alto en Villabona, Guipúzcoa, no se sabe si por casualidad o porque el vehículo había hecho alguna maniobra extraña,  a un seat 850 en el que viajaban dos personas para pedirles la documentación. La carretera estaba en obras, el coche se detuvo y cuando el guardia se acercó uno de los individuos le disparó un tiro en la cabeza. El etarra Txabi salió del coche y lo remató con cuatro disparos en el pecho. Fue el primer asesinato de ETA. 853 muertos después (otros dicen que 829), miles de heridos y otros muchos miles exiliados (esos sí que son exiliados de verdad) por las amenazas y el terror, hoy parece ser que ETA, 50 años después, dice adiós. Pero lo hace como siempre ha hecho, con una retórica que habla de conflicto, de lucha del pueblo, de liberación nacional, de responsabilidad y honestidad de su militancia, de activación popular.

Los que crecimos con los atentados diarios (recuerdo especialmente el de Miguel Ángel Blanco por su crueldad y cinismo, el de Carrero Blanco por su influencia en el final del régimen franquista, en el de Hipercor en Barcelona o el de la casa-cuartel de Zaragoza, estos dos últimos por su indiscriminación,  entre otros muchos), con los funerales, con los reportajes sobre la opresión asfixiante que se vivía en el País Vasco, sobre todo en los pueblos pequeños y medianos en los que todo el mundo se conoce o con el testimonio de los familiares de las víctimas, llegamos a pensar que era imposible que esa situación se normalizara. Porque la memoria es frágil y selectiva, pero partidos que hoy rechazan e incluso abominan del terrorismo hubo un tiempo que miraban para otro lado y apenas lo condenaban. Estoy hablando del PNV, que durante muchos años se aprovechó del terror para intentar influir en la política nacional y del País Vasco. Recordamos la frase del presidente del PNV Xavier Arzallus: unos sacuden el árbol para que caigan las nueces y otros las recogen para repartirlas. Como se sabe, ETA nació en el seno de las juventudes católicas del PNV por lo que la iglesia vasca siempre vio con cierta condescendencia, a veces incluso con simpatía, a la banda terrorista. No hace falta más que recordar al obispo José María Setién que, entre otras cosas, se negó a celebrar el funeral del socialista asesinado Enrique Casas en la catedral. Y como él, bastantes sacerdotes que también negaban esa posibilidad en muchos pueblos cada vez que se producía un atentado.

También podríamos hablar de la ambigüedad que durante muchos años mantuvo la izquierda española, y sobre todo la de muchos países europeos y americanos, con ETA. Hasta no hace mucho tiempo, los terroristas podían campar a sus anchas por los países de nuestro entorno: Francia, Bélgica, Gran Bretaña, y sobre, todo, en latinoamérica: Cuba, Venezuela, Colombia o El Salvador eran paraísos donde los etarras eran acogidos casi como héroes. Por último, si no llega a ser por los atentados del 11S en Nueva York y del 11M en Madrid y la aparición del ISIS y su ola de atentados en todo el mundo, que mostraron en toda su crudeza la crueldad del terrorismo, quizás la historia y el final de ETA habría sido otro. Todos los países se dieron cuenta, unos antes que otros (por ejemplo, la colaboración de Francia a partir de los noventa, cuando Felipe González llegó a un acuerdo con François Mitterrand supuso un antes y un después en la lucha antiterrorista) del sufrimiento que suponía para la sociedad española en su conjunto el terrorismo de ETA y que la propaganda que ésta llevaba realizando durante décadas estaba basada en mentiras y en la deformación de la realidad, que apelaba a un pasado que no había existido y a una sociedad irreconocible.

Ahora, antes de intentar pasar página y de que el tiempo vaya curando heridas y permita la reconciliación, lo que no supone olvido ni perdón; ahora que muchos jóvenes no saben quién fue Miguel Ángel Blanco, ni saben nada de atentados, que viven en un País Vasco próspero y con grandes perspectivas; ahora que estamos asistiendo a otra construcción de una realidad y de un pasado y presente en Cataluña que provoca reparos ya que cierta izquierda está cayendo en el mismo error que se cayó en el caso vasco, es necesario que la educación juegue un papel esencial, que desde todas las instancias se analice y se reescriba la historia para que no vuelvan a repetirse los mismos errores y las mismas barbaridades.

Termino este artículo recordando al guardia civil de Aroche, José Miguel Maestre Rodríguez, de 27 años de edad asesinado el 2 de mayo de 1979 junto con otro compañero en Villafranca de Ordicia, Guipuzcoa. Su muerte y la de tantos otros sólo sirvió para aumentar el sufrimiento de su familia y de sus amigos. Y todo esto, ¿para qué?

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El día de los libros

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En Galicia, cada 17 de mayo se celebra el Día das Letras Galegas, que conmemora la publicación tal día como ese, en 1862, del primer ejemplar de Cantares Gallegos, de Rosalía de Castro. Y es festivo en toda la Comunidad Autónoma, lo que demuestra que, pese a todo, hay alguna esperanza. Quizás por eso, también debería ser festivo el 16 de enero, fecha en la que se publicó por primera vez, en 1605, El Quijote que, tomando el eslogan de un club al que no admiro precisamente, es “algo más que un libro”, el libro de todos los libros, el referente en el que se han mirado todos los escritores que en el mundo han sido desde que salió a la luz.

Hoy se celebra, más que el Día del Libro, recordando que el 23 de abril de 1606 fallecieron, y ya es casualidad, Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, el día de los libros, esos amigos que, por desgracia, no suelen acompañar a una parte importante de la humanidad. Entre los que todavía son analfabetos funcionales y culturales, los que alardean de que nunca leen un libro, los que no pueden leerlo por sus circunstancias (estoy pensando, por ejemplo, en los millones de niños sirios y de otros países en guerra) o los que carecen de posibilidades de acceder a la lectura aunque sepan leer, son cientos de millones los que quizás no puedan leer un libro en su vida. Es tan triste no poder disfrutar del placer de la lectura, tener que anteponer el pan al libro, aunque Lorca dijera aquello de “Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.” A veces no se puede pedir porque no hay nadie a quien pedir o porque nadie quiere dar porque están sordos y ciegos.

Por desgracia, no podemos llegar a todos aquellos que no pueden leer. Podemos colaborar con organizaciones, prestar o donar libros, animar a la lectura, dar ejemplo a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a todos aquellos que nos rodean. Las familias son importantes a la hora de crear hábitos de lectura, los profesores también. Si hay algo que he intentado siempre es que mis hijos disfruten leyendo y creo que lo he conseguido. Desde que eran muy pequeños les contaba cuentos, les regalaba libros, leía con ellos, me veían leer y comprar libros. Casi siempre, el día de reyes, de su cumpleaños o de su santo se encontraban con algún libro y ahora, cada uno, tiene su pequeña biblioteca y espero que la sigan ampliando.

Hace años, todos los 23 de abril compro libros. Previamente hago una pequeña lista que siempre se queda corta. ¡Son tantos los libros que me gustaría leer! Pero por mucho tiempo que dedique a la lectura, son demasiados los que se quedan atrás, en una cuneta cada vez más larga y más ancha. Me aterra la cifra de libros que se publican cada año en España: en el año 2016 la producción editorial en nuestro país fue de ¡86.000 libros! Supongo que muchos serán libros comerciales, de texto, de propaganda y que novela, poesía o ensayo, que es lo que leo, serán una pequeña parte, pero aun así, son demasiados. Si calculo cuántas páginas leo al día, no paso de treinta o cuarenta como mucho. Eso supone que si un libro tiene unas trescientas páginas, puedo leer un máximo de tres libros al mes, treinta y seis libros al año, aproximadamente. Y eso, ahora que tengo más tiempo, pero antes, diez o doce libros. Total, que he leído, como mucho, unos mil libros. ¡Sólo mil libros, por favor! Clásicos y modernos, poetas y ensayistas, dramaturgos, son tantos, tantos los que no puedo ni podré leer que me angustia, me da rabia, me apena.

Pero procuraré no agobiarme, que hoy es un día para disfrutar. Así que os diré, por si alguno lee esto hoy o alguna vez que he comprado cuatro libros y, como hay hacen descuento, me he ahorrado un diez por ciento. Y los libros son: Besos en el pan, de Almudena Grandes; Lolita, de Nabokov; El rumor del oleaje, de Mishima y El ruido y la furia, de Faulkner. Y todavía me quedan bastantes que compré o me regalaron y están en las estanterías de mi casa esperando que los atienda. Paciencia, amigos, que no os olvido.

 

El Caminito del Rey y Abengoa

Si hace algún tiempo me hubieran propuesto establecer una conexión entre el Caminito del Rey y la empresa Abengoa, lo único que se me habría ocurrido es que esta última hubiera participado en la rehabilitación de este camino mediante alguna empresa subcontratada. El pasado viernes 3 de noviembre tuve la oportunidad de recorrer esa senda peatonal construida en las paredes del Desfiladero de los Gaitanes, una garganta de unos tres kilómetros de longitud abierta por el río Guadalhorce en el lugar conocido por el Chorro. Ese paseo es una experiencia extraordinaria porque se puede contemplar de una manera fehaciente cómo el ser humano ha sido capaz de aprovechar los recursos que ofrece la naturaleza respetándola. El paisaje es realmente espectacular, en momentos llega a sobrecoger, como también es espectacular el esfuerzo que ha supuesto la construcción de las presas, el ferrocarril que recorre el desfiladero y, en último término, la pasarela que nos permite contemplar sin apenas sensación de peligro ese lugar único.

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Hay que tener en cuenta que, aunque el recorrido por las pasarelas son unos tres kilómetros, el total supone casi ocho kilómetros, ya que como el camino es lineal y no se puede volver atrás, hay que sumar la distancia entre el aparcamiento donde se deja el coche y el control de entrada y los más de dos kilómetros de tramo final hasta la estación de tren de El Chorro, donde hay que tomar un autobús que te devolverá al lugar donde se aparcó el coche.

Pero volvamos a la relación entre el Caminito del Rey y Abengoa. Cuando llegamos a la zona de recepción de visitantes, nos entregaron un intercomunicador para escuchar las explicaciones de la guía y un casco que es obligatorio colocarse, como en las obras. Antes de comenzar el recorrido la guía nos puso en antecedentes, explicándonos el entorno natural y paisajístico, las grandes obras de construcción de presas y ferrocarril y la historia de la pasarela conocida como Caminito del Rey. No me voy a extender en estas explicaciones que se pueden encontrar en los enlaces que he ido colocando a largo del texto, aunque sí comentaré que la pasarela primitiva se construyó entre 1901 y 1905 fundamentalmente por marineros reconvertidos en albañiles, ya que estaban acostumbrados a subir y bajar por las cuerdas de los barcos y para poder realizar las obras era imprescindible colgarse de las paredes del desfiladero.

El caso es que el responsable de la construcción del Caminito del Rey, así como de la central hidroeléctrica del Guadalhorce y del Pantano del Chorro fue el ingeniero Rafael Benjumea y Burínque aunque nació en Sevilla, desarrolló su vida profesional en Málaga. Como ingeniero se ganó el reconocimiento de sus paisanos y también del rey Alfonso XIII, que le nombró ministro de Fomento. Tuvo también una destacada carrera política, llevando a cabo numerosos proyectos como el trazado, reparación y mantenimiento de las carreteras españolas y la creación de las Confederaciones Hidrográficas. Se exilió en Argentina durante la Segunda República y regresó a España en el año 1947, siendo nombrado por Franco presidente del consejo de administración de RENFE. Falleció en Málaga en 1952.

Rafael Benjumea Burín. Foto::Commons

Un sobrino de Rafael Benjumea, el ingeniero Javier Benjumea Puigcerver (hijo de Javier Benjumea Burín) fundó en Sevilla, en el año 1941, junto con otro ingeniero, José Manuel Abaurre, la empresa Abengoa.

x Javier Benjumea Puigcerver

Ya tenemos explicada la relación entre el Caminito del Rey y Abengoa, pero es preciso añadir algunos detalles relevantes. En primer lugar, la gran influencia política de los Benjumea, una familia de la alta burguesía sevillana, que desde comienzos del siglo XX ocuparon puestos relevantes en tres regímenes diferentes a lo largo de toda la mitad de ese siglo, la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera y la dictadura del General Franco: Rafael Benjumea Burín y Joaquín Benjumea Burín fueron ministros con Primo de Rivera y con Franco, respectivamente.

En segundo lugar, la gran labor del ingeniero Javier Benjumea Puigcerver al frente de Abengoa que, en sesenta años se convirtió en una de las mayores y mejores empresas andaluzas y españolas, hasta tal punto que, en 2001 controlaba más de sesenta sociedades en España y cuarenta en el extranjero repartidas en cuatro continentes. En el año 1991 le sucedió su hijo Felipe Benjumea Llorente y la empresa siguió creciendo y diversificándose, dedicando gran parte de su negocio empresarial a las energías renovables. Pero en los últimos años, la mala gestión la llevó a anunciar en el año 2015 preconcurso de acreedores y en la actualidad las perspectivas no son muy favorables.

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Para concluir, un detalle curioso. La caída de Abengoa en el año 2015 coincide con la inauguración ese mismo año del rehabilitado Caminito del Rey, que es visitado diariamente por cientos de personas y que se ha convertido en un núcleo de atracción turística y un ejemplo de conservación del medio ambiente. ¿Casualidad? ¿Se cierra el círculo de los Benjumea?

Os rumorosos poden calar para sempre

Cuando Eduardo Pondal escribió allá por 1890 su poema Os Pinos (al que le puso música Pascual Veiga y se convirtió después en el himno gallego), poco podía imaginarse que “os rumorosos”, los pinos que representan al pueblo gallego, gritarían desesperados, desgarrados por lo que ha sucedido estos días en Galicia, en Portugal, en Asturias.

A la sequía, las altas temperaturas, el fuerte viento o la falta de humedad, que son las condiciones necesarias, pero no suficientes, para provocar los incendios, se han unido y conjurado las otras circunstancias por todos sabidas desde hace mucho tiempo pero que nunca se abordan debido, entre otras cosas a la desidia de unos políticos a los que se paga para planificar y prevenir y que sólo saben lamentarse y acusar a pirómanos o a “terroristas ambientales”.

Se sabe que el 95% de los incendios está provocado por la mano humana, bien por negligencia o descuido o por intereses económicos (madereras, asociaciones de caza, recalificaciones de terrenos, disputas o conflictos vecinales).

Y los políticos no es sólo que no sepan o no quieran planificar; es que tampoco quieren poner los medios suficientes para casos extremos como los que se han vivido estos días en Galicia: el despido de brigadistas (436 que se encargaban de labores de vigilancia y conducción de vehículos y otros 500 que se ocupaban de tareas de extinción) cuando todavía las condiciones climatológicas eran desfavorables, demuestran escasa sensibilidad y preocupación, porque podía haberse previsto que hasta que no llegaran las lluvias el desastre podía ocurrir en cualquier momento. ¿Tanto había que ahorrar? ¿Mereció la pena?

A todo lo anterior se puede añadir la mala planificación forestal y la prevención que no se están adaptando al calentamiento global y al cambio climático, que exigen un análisis de cómo actuar en cada ocasión. O la Ley de la Xunta sobre iniciativas empresariales, que justifica las expropiaciones de suelo para las eléctricas, que facilita los trámites a las empresas mineras para explorar el subsuelo gallego o que favorece la expansión de plantaciones de eucalipto, que propaga con mucha facilidad las llamas.

Para colmo, hay una investigación judicial que revela que en España y Portugal existe una mafia empresarial que ha conseguido 250 millones de euros públicos amañando concursos de extinción. Lo que faltaba, la corrupción también se ceba en el desastre medioambiental, quemando dinero público en España y Portugal. Recomiendo que se lean los dos reportajes siguientes para hacerse una idea de hasta dónde puede llegar la ambición y el fraude.

El cártel del fuego (I)

El cártel del fuego (y II)

En el himno gallego se quiere expresar que Galicia debe despertar de un sueño y emprender el camino de la libertad. En eso estamos pero esos rumorosos pinos que nos interpelan quieren ser acallados, calcinados por el fuego, y como no pongamos todo el empeño quizás algún día callen para siempre. Y el hogar de Breogán puede convertirse, más pronto que tarde, en un erial.

Himno de Galicia (en gallego)

Que din os rumorosos
na costa verdescente,
ao raio transparente
do prácido luar?

Que din as altas copas
de escuro arume arpado
co seu ben compasado
monótono fungar?

Do teu verdor cinguido
e de benignos astros,
confín dos verdes castros
e valeroso chan,

non des a esquecemento
da inxuria o rudo encono;
esperta do teu sono
Fogar de Breogán.

 

Himno de Galicia (en castellano)

¿Qué dicen los rumorosos,
en la costa verdeante
al rayo transparente
de la plácida luz de luna?


¿Qué dicen las altas copas
de oscuro follaje arpado
con su bien acompasado
monótono zumbar?

De tu verdor ceñido
y de benignos astros
confín de los verdes castros
y valeroso suelo.

No des al olvido
de la injuria el rudo encono;
despierta de tu sueño
Hogar de Breogán.

 

 

Autoridad y sensatez

¿Por qué hoy me acuerdo de un artículo que escribí en el blog de orientación hace unos años, por qué será? Aunque ejercer la docencia no es lo mismo que ejercer la política (menos mal), hay una serie de principios que son similares y hay que recordar que aplicar el sentido común casi siempre es mejor que aplicar leyes y normas, porque muchas veces el legislador atiende a otros intereses. La negociación y el diálogo con el otro son siempre imprescindibles.
Aplíquese.

Autoridad y sensatez (entrada publicada en el Blog de Orientación del IES Hermanos Machado el 3 de febrero de 2014)

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Imposible permanecer impasible

Es imposible permanecer impasible. Perdonad el juego de palabras, pero el momento o la encrucijada en la que estamos creo que merece una pequeña reflexión. No sé cuál sería mi postura y mi pensamiento si hubiera nacido, vivido y educado en Cataluña. O si mi familia y mis amigos fueran independentistas, si continuamente me estuvieran bombardeando con mensajes sobre la actuación mafiosa del Estado, su corrupción, la opresión sobre el pueblo catalán, la actuación conjunta de jueces, fiscales y policía y guardia civil que ocupan de manera ominosa las calles y ciudades catalanas. Seguramente sería independentista. Pero tengo la suerte, sí, la suerte, de poder observar lo que allí pasa con cierto desapasionamiento. Porque la pasión y la emoción son malas consejeras cuando hay que tomar decisiones. Todavía recuerdo los negros años en que ETA atentaba día sí y día también y muchos salían a la calle gritando y exigiendo que se volviera a implantar la pena de muerte. Se recogieron firmas, se realizaron manifestaciones, muchos tertulianos se postularon a favor de la pena máxima. Emocionalmente estábamos tocados y muchos se alegraban cuando la policía y la guardia civil mataba a un etarra. Si el gobierno (en aquella época UCD y después PSOE) se hubiera dejado guiar por lo que parecía la mayoría del pueblo español, se hubiera realizado un referéndum sobre la pena de muerte, quizás hubiera salido el sí. Pero los políticos deben permanecer en la sensatez, contar hasta diez o hasta un millón, aplacar ánimos, y eso fue lo que hicieron.

Lo que ocurre en Cataluña no viene de ahora aunque en estos últimos años los acontecimientos se han precipitado. En el año 2012, José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo en un artículo titulado La movilización de las masas, analizaba la situación en Cataluña y ya advertía del peligro  de movilización de las masas y terminaba con una frase que resultó premonitoria: en política el inmovilismo origina muchos más problemas que la toma de contacto con la realidad. Espero que no caigan en la tentación de movilizar a las masas. Y en esas estamos.

Como dice Joan Tardá en el vídeo que pondré al final, ni los más optimistas de los independentistas podían pensar que este momento pudiera llegar tan pronto. Porque nadie podía creerse tampoco que el gobierno actual fuera tan torpe, tan rígido y con menos sensibilidad. Y no hablo solo del gobierno español, es que el gobierno catalán tampoco lo ha hecho mucho mejor. Rectifico, lo ha hecho muy bien para sus intereses, aunque habrá que ver si al final, y no lo digo pensando en lo que ocurra el 1-O, no le pasa factura. Porque se han utilizado los sentimientos y las emociones de las personas para alcanzar objetivos políticos. Y eso es lo que suelen hacer las dictaduras. Es curioso que una publicación como Cuba Debate, órgano de difusión en la, según parece dictadura cubana, define diez estrategias de manipulación mediática que en Cataluña se han utilizado de manera sistemática. Voy a referirme sólo a algunas que se pueden reconocer en lo que ocurre actualmente:

  1. La estrategia de la distracción: consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones, mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales.
  2. Crear problemas y después ofrecer soluciones: Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
  3.  Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
  4. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores.

Y así hasta completar las diez estrategias. Eso es lo que se hace habitualmente, no sólo en las dictaduras, sino en otras sociedades democráticas que han permitido que los poderes fácticos intervengan y en ocasiones sustituyan a los representantes de los ciudadanos en las Cortes.

Sé que hay muchos que creen que el domingo será un día festivo más, que como el 9-N o las últimas Diadas la gente saldrá a la calle a manifestar sus deseos de independencia. Por cierto, aviados están si lo consiguen pues ya veremos cómo Esquerra y CiU son capaces de convivir con la CUP, adherirse a Europa, crear una moneda nueva, pagar la deuda, mantener en calma a los no independentistas que ahora están callados pero que quizás más adelante se movilicen y ya veremos de qué manera, vender sus productos en el resto de España (si ahora ya hay muchos que no compran productos catalanes, con la independencia no digamos), controlar sus fronteras, crear un ejército propio (no vaya a ser que España los invada). Y sobre todo, ¿cómo sobrellevarán una liga sin el Real Madrid o el Atlético? Porque me temo que las aficiones de esos equipos, si ya le pitan a Piqué sólo por sus manifestaciones, cuando se hagan independientes ni querrán ver al Barça y la Federación Española no creo que permita que un equipo de otro país juegue la liga española (el ejemplo del Mónaco no vale, y si no véase el siguiente artículo: ¿Por qué juega el Mónaco en la liga francesa?)

Es una pena que se haya producido tal hispanofobia en Cataluña y catalanofobia entre muchos españoles. Os puedo asegurar que no soy anticatalán, aunque me duelen muchas opiniones de catalanes, no sólo de políticos sino de ciudadanos de a pie, que por exaltar sus virtudes y sus valores, que los tienen y son muchos, se han dedicado a mentir y a insultar a andaluces, extremeños o gallegos. Y por la otra parte, igual, que da vergüenza escuchar a muchos de mis compatriotas.

No quiero que Cataluña se haga independiente. Incluso creo que podría y debería llegarse a un acuerdo para que se realice una consulta, después de que pase toda esta tormenta, se hayan calmado los ánimos y se debata en el Congreso y en el Senado, para ver cuál es el encaje de Cataluña en España. Ni eso va contra la soberanía española ni significa que el Estado se rompa.

Un ejemplo de cómo se puede debatir, cómo se pueden utilizar argumentos a favor de una o de otra postura se puede ver en el siguiente vídeo de TV3. Javier Nart, de Ciudadanos y Joan Tardá de Esquerra, exponen sus opiniones de manera civilizada. Aunque el Sr. Tardá habla en catalán creo que se entiende bastante bien. Podrán gustar más o menos los argumentos de uno o de otro, pero eso es lo que falta en estos momentos, debate y cordura.

Que el 1-O se desarrolle con tranquilidad y que no se le vaya de las manos a unos o a otros. Crucemos los dedos.

El ejemplo de Pablo Ráez

Esta entrada también la publiqué en el Blog de Orientación del IES Hermanos Machado. Creo que la ocasión y el ejemplo merecen que se reproduzca en este blog. Pocas veces las redes sociales han sido un instrumento más adecuado para conocer a alguien con valores tan profundos. Aunque la suerte lo ha abandonado al final, ojalá que su vida y su muerte sirvan para hacernos mejores.

El ejemplo de Pablo Ráez

Es difícil mirar a la muerte de frente y mantenerse erguido, con dignidad, incluso con alegría o, al menos, sin caer en la desesperación, el miedo o el abatimiento. Aunque todos sabemos que la muerte forma parte de la vida son pocos los que tienen el valor de enfrentarse a esta idea, imaginarse cómo puede ser el momento del fin y sumergirse en la nada, en el vacío, en el no ser. La religión, la filosofía, la ciencia, todas ellas tienen a la muerte como uno de sus temas centrales, como no podía ser de otra manera, aunque cada uno con un punto de vista distinto. Esperanza para unos, transformación para otros, indiferencia o angustia, el final de la vida tiene un significado que muchos no se atreven a intentar descifrar.

La educación, como gran parte de la sociedad actual, vive de espaldas a la muerte. Sólo en contadas ocasiones se menciona, como cuando ocurre algún hecho excepcional, el fallecimiento de algún alumno o de algún padre, pero siempre desde un punto de vista lejano, con miedo de que se vaya a traumatizar o manchar la inocencia de la niñez o de la adolescencia. Hurtar esa realidad, sin embargo, no deja de ser un error. Tarde o temprano todos, niños o ancianos, hombres  y mujeres, ricos y pobres, tenemos que llegar al instante final y cuanto más preparados estemos, mejor. Si no negamos la realidad del sufrimiento, de las guerras, de la enfermedad o de la opresión, si intentamos concienciar a nuestros estudiantes de las injusticias, del hambre o de las persecuciones en el mundo y hablamos de todo ello en las tutorías, ¿por qué ocultar esa realidad que nos acompaña desde que nacemos?

Hace unos días fue noticia destacada la muerte de Pablo Ráez, un joven de veinte años que luchó con valentía contra la leucemia. Gracias a su entereza, a su espíritu de lucha, a su empeño para incrementar las donaciones de médula ósea, a su extraordinaria utilización de las redes de sociales para hacer visible su enfermedad, fue capaz de concienciar a sus semejantes de que hay que luchar, solidarizarse con los que sufren. Todo ello es un ejemplo, un espejo en el que contemplarnos y comprobar que la juventud actual no solo son botellonas, ninis, desencanto, abandono de estudios, falta de esfuerzo. Fue emocionante seguir su lucha en facebook, desde que en agosto de 2016 escribió una carta (Siempre fuerte, siempre) en la que daba a conocer la enfermedad y la necesidad que tenía que recibir un trasplante de médula. En las redes sociales, en radio y televisión su caso despertó enorme simpatía y cariño porque él era fundamentalmente simpático y cariñoso. Y fuerte y valiente. Por todo ello, porque Pablo se merece que lo conozcamos y lo admiremos, creo que no estaría de más dedicarle algún tiempo en las clases, para que su ejemplo nos sirva para ser mejores y para que siempre tengamos esperanza en nuestra juventud. Hay oportunidades que no se deben dejar pasar y ésta, por desgracia y también por suerte, es una de ellas.

El ajedrez y la libertad

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Hoy se ha publicado en la prensa que la campeona de ajedrez de Estados Unidos se niega a jugar con hiyab en Irán, país que organizará el mundial en 2017. Nazi Paikidze-Barnes, de origen georgiano, casada con un ingeniero estadounidense y residente en Las Vegas, ha comenzado una campaña para que la Federación Mundial de Ajedrez reconsidere su decisión de celebrar el campeonato mundial en Irán, basándose en que al hacerlo rompe con su principio de rechazar la discriminación política, religiosa o sexual. El incumplimiento de la obligación de cubrirse con el hiyab está penado en Irán con multas y prisión, y las jugadoras sufren restricciones en su libertad de expresión a favor de los derechos de las mujeres.

Paikidze-Barnes propone a la federación que cambie el escenario de la competición o garantice que utilizar el hiyab sea opcional y garantice que no existirá discriminación “basada en el género, nacionalidad y los derechos humanos”. La jugadora defiende que el asunto va más allá del ajedrez. “En Irán, los derechos de las mujeres están gravemente restringidos”, “esto es más que una prueba; es una lucha por los derechos de las mujeres”.

Para cualquier jugador o jugadora de ajedrez, participar en un campeonato del mundo es su máxima aspiración, para la que se preparan duramente durante años, por lo que no asistir supone un sacrificio considerable. Por eso es reconfortante el ejemplo de esta jugadora, que antepone la lucha por unos derechos que considera inalienables a sus intereses personales. Si la campaña diera como resultado que su propuesta fuera aceptada por la federación de ajedrez o por Irán, se habría dado un gran paso para mejorar la condición de la mujer y quizás cundiera el ejemplo y se extendiera a otros ámbitos. Una cosa es que las mujeres, desde su libertad y en países democráticos, decidan observar las reglas de su religión y quieran llevar hábito, velo, hiyab, cruces o cualquier otro símbolo o prenda, y otra cosa muy distinta es que lo hagan por miedo u obligación y puedan ser castigadas por no obedecer dichas reglas.

Por desgracia, estamos asistiendo a un falso debate sobre libertades civiles y libertades religiosas o culturales. Por intereses muchas veces ocultos, aunque económicos o políticos fundamentalmente, los países occidentales han consentido durante décadas y siguen permitiendo en la actualidad que naciones que desprecian los más elementales derechos humanos se beneficien de relaciones comerciales o de otra índole que mantienen a los ciudadanos en situaciones límite de pobreza, falta de libertad, opresión, persecución, etc. Pero ya sabemos que la hipocresía, por desgracia, subyace en muchos ámbitos de la política. Hay  numerosos ejemplos en nuestro país y en países de nuestro entorno que así lo demuestran. Y otro tema que daría para un debate mucho más amplio y complejo es el de la multiculturalidad y la interculturalidad. Si entendemos la multiculturalidad como la coexistencia de diferentes culturas que comparten el mismo espacio y tiempo y que admite manifestaciones de racismo, superioridad y segregación y la interculturalidad como la convivencia de varias culturas, basadas en el respeto y desde planos de igualdad, que parte del supuesto de que todas son igualmente dignas y valiosas, está claro que, o tenemos todavía complejos históricos, o no deberíamos permitir la multiculturidad (y aquí, creo, me voy a meter en un berenjenal).

Para terminar comentar que, a lo largo de la historia y aunque parezca un despropósito, la religión monoteísta (judíos, cristianos y musulmanes)  y muchos países, prohibieron el juego del ajedrez, quizás porque ayudaba a pensar y eso, para el poder, no es bueno. Podéis leer un artículo muy interesante en el siguiente enlace:

La prohibición de jugar al ajedrez

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La educación actual, a juicio

Aunque todos los que nos dedicamos a la educación lo sabemos, la profesión docente es una de las más difíciles de ejercer. Son tantos y tan complejos los factores que intervienen que es prácticamente imposible controlarlos todos. Incluso partiendo de una excelente preparación del profesorado y de unas condiciones materiales adecuadas, sigue siendo una tarea extremadamente difícil y de una enorme responsabilidad, y más si tenemos en cuenta la época que nos ha tocado vivir, en la que apenas se encuentran faros o balizas claras y nítidas que señalen la ruta, ya que son demasiadas y, a veces, esconden oscuros intereses (por ejemplo, intereses políticos, editoriales…). Y tampoco se encuentran caminos anchos y bien asfaltados por los que sea cómodo caminar, pues están sembrados de numerosos obstáculos, baches y trampas. Estos caminos tendrían que ser construidos por las administraciones educativas pero, ya veremos más adelante, que en lugar de carreteras o autopistas, construyen caminos de cabras o destruyen los que estaban ya bien hechos

Si empezamos por la preparación del profesorado, son numerosas las voces autorizadas que, desde hace décadas, claman en el desierto por la escasa formación didáctica, metodológica y práctica que se imparte en las facultades de educación. Hay excesivos contenidos teóricos que después tienen poca o nula aplicación en las aulas. Y eso con los maestros de primaria, porque con los futuros profesores de secundaria, bachillerato y formación profesional el panorama es todavía peor. En la actualidad, los másteres de educación secundaria (MAES) se limitan a introducir, de manera burda y poco elaborada, algunos contenidos didácticos que sólo pretenden cubrir el expediente. La universidad todavía está muy lejos de poder implantar un protocolo y una estrategia capaz de conectar al futuro profesorado con la vida real de los centros educativos. Únicamente la experiencia, años de trabajo en colegios e institutos, el apoyo y la ayuda de los compañeros y de la dirección, y el esfuerzo y la dedicación personal, son las herramientas que sustituyen a la formación inicial del profesorado. Tampoco ayudan mucho, la verdad, los centros de profesores (centros del profesorado en Andalucía), que se han convertido en una extensión más de la administración educativa y que conectan mal con las necesidades reales de los docentes.

Otro obstáculo, todavía peor que los anteriores, es la administración educativa. Por si no fuera compleja la realidad de las aulas, muchas de ellas con excesivo número de alumnos, algunos con necesidades específicas de apoyo educativo, con dificultades de aprendizaje, con situaciones familiares extremas (paro, desarraigo, maltrato…), alumnado inmigrante, a veces el bullying, el uso inadecuado de las tic (en el caso de que éstas funcionen, claro), tengo que confesar que de mis cuarenta años de experiencia docente, los últimos los he vivido con auténtica desazón por la cantidad de horas que tenía que dedicarle a tareas burocráticas. Y lo peor es que la inspección, lejos de ayudar y de orientar al profesorado se ha dedicado, con honrosas excepciones, a vigilar y a comprobar que esas tareas estaban correctamente realizadas. Desconozco la situación de otras comunidades autónomas, pero en Andalucía sé de compañeros que tienen pesadillas con Séneca, la aplicación diseñada por la Consejería de Educación para llevar a cabo todo el proceso de gestión administrativa que conlleva la labor docente. Y aquí está el quid de la cuestión: ese proceso se ha multiplicado de tal forma que es incalculable el número de horas que hay que dedicarle para hacerlo correctamente: tutorías, entrevistas de padres, sesiones de evaluación, boletines de notas, programaciones docentes, comunicaciones a las familias… Aunque es lógico que exista control por parte de la administración, ya que es ella la que proporciona los medios, no es lógico que quiera controlarlo todo, pues impide la necesaria creatividad docente, que cada vez encuentra más dificultades para desarrollarse.

Leyes educativas cambiantes, currículos cada vez más cerrados, reválidas, evaluaciones de centros, menor inversión en educación, bajas que no se cubren, desinterés general por la educación tanto por parte de muchos padres como por los partidos políticos, que la utilizan como medio de atacar al adversario o de introducir determinadas ideologías. Así podríamos seguir páginas y páginas, horas y horas.

Aunque ya soy un profesor jubilado, me duele la situación actual de la educación. Se habla desde hace mucho tiempo de que hay que alcanzar un gran pacto por la educación, pero mientras se haga exclusivamente desde el ámbito político y no seamos capaces de implicar de manera efectiva a todos los que directamente están implicados en la enseñanza (profesorado, familias, alumnado, agentes sociales…), seguiremos lamentándonos y perdiendo un tiempo precioso.

Dejo para el final un vídeo impactante que refleja una parte, quizás la más importante, de la enseñanza: qué hacemos actualmente en las escuelas. ¿Preparamos realmente a los estudiantes para el futuro o seguimos mirando sólo al pasado, reproduciendo patrones y errores que sabemos que existen pero no somos capaces de evitar?