Hoy es el 1-O, el Día Internacional de la Música

Pues sí, hoy es 1 de octubre. Miro el calendario y me doy cuenta de que sus hojas vuelan, de que julio, agosto y septiembre se han pasado en un suspiro. Hace calor. He dormido con la ventana abierta de par en par, lo que era impensable hace unos años en estas fechas. De madrugada refresca algo pero la temperatura en la habitación sigue siendo demasiado alta. Llevo una temporada que me despierto muchas veces durante la noche, no sé si por el calor o porque ya necesito dormir menos, así que aprovecho para escuchar la radio de bolsillo que tengo en la mesilla. En casi todas las emisoras se habla de lo mismo, de la conmemoración del 1-O en Cataluña, de que si habrá manifestaciones, de que si lo que ocurrió hace dos años fue un ataque o un golpe de Estado, una desobediencia alentada desde las instituciones catalanas, de la torpeza del gobierno de Rajoy, sobre todo de Sáez de Santamaría y Zoido, que no supieron prever lo que iba a ocurrir, que no pudieron evitar que aparecieran urnas y papeletas a pesar de que alardearon reiteradas veces de que nunca se iba a celebrar un referéndum, de la innecesaria violencia policial, del posterior victimismo de los independentistas…

Cambio de emisora pero es igual, es un monotema. Pero, ¡oh sorpresa!, en Radio Clásica me recuerdan que hoy se celebra el Día Internacional de la Música, que fue establecido por la UNESCO en 1975. Para justificar esta conmemoración, el mencionado organismo declaró ese día “en un intento de unir a todos los pueblos a través de sus diversas manifestaciones artísticas, específicamente la música, como símbolo de igualdad, ya que todos pueden identificarse con ella”. Lo de la unidad de los pueblos es una quimera, visto lo visto en nuestro país y en el mundo actual, donde patriotismos exacerbados y excluyentes se están imponiendo a ideas de unidad, de cooperación, de respeto.

No sé si la música amansa a las fieras, ayuda a que las vacas den más y mejor leche o a que las plantas crezcan más lozanas y hermosas. Pero hoy escucharé con más placer si cabe los cuartetos de cuerda de Mozart, un concierto de Sibelius, el Moldau de Smetana o alguna canción de Queen o de Sabina. El caso es disfrutar de una de las creaciones humanas que deberían servir para, de una vez por todas, acabar con las miserias en las que nos quieren embarcar determinados políticos.

Así que os dejo, me dirijo al equipo de música del salón, escojo alguno de los discos que os he mencionado, me olvido de la radio, de la televisión, del móvil y de Internet y comienzo a sumergirme en las notas musicales que elevarán mi espíritu. Os recomiendo que hagáis lo mismo, que recuperéis fuerzas para las semanas que se nos avecinan, que pueden ser de aúpa.

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Venganza de sangre

Quizás no lo sepáis, pero hasta hace no demasiado tiempo, concretamente hasta 1963, existía en el código penal español lo que se conocía como “privilegio de la venganza de la sangre”, que otorgaba al cabeza de familia (el hombre, por supuesto), el derecho de matar a su esposa en caso de infidelidad manifiesta. Tómate esa.

Esa “figura legal”, que se había introducido en el Código Penal de 1870, se eliminó durante la República y el franquismo, a tono con la sociedad machista, católica y defensora de los valores familiares tradicionales surgida de la guerra civil, volvió a introducirlo. Durante 25 años estuvo vigente y no conozco estadísticas, pero seguramente fueron muchas las mujeres que sufrieron en sus propias carnes esa “legalidad”. Recuerdo los titulares de El Caso, el semanario de mayor tirada en los años cincuenta y sesenta: “crimen pasional en…”. Raro el día que no aparecía una noticia en la que se reflejaba, con toda clase de detalles macabros y morbosos, los asesinatos que muchos hombres, celosos vigilantes de la posesión sobre la mujer y del honor mancillado, cometían con casi total impunidad e inmunidad. La maté porque era mía, solían decir los perpetradores del crimen. Celos, sospechas, infidelidades reales o supuestas, desobediencia, cualquier cosa era un atenuante o una eximente que rebajaba o incluso liberaba al criminal. Era el pan nuestro de cada día y la sociedad asistía impasible a esas crónicas de sucesos, dando por hecho que el hombre tenía siempre la razón.

Hoy nos rasgamos las vestiduras cuando escuchamos las barbaridades que en muchos países, mayoritariamente musulmanes, se cometen contra las mujeres, basándose, fundamentalmente, en conceptos religiosos. Pero echando un poco la vista atrás nosotros no éramos tan diferentes. Y lo malo es que todavía existen individuos que, como el juez en excedencia Francisco Serrano, líder de Vox, se rasgan las vestiduras por la sentencia del Supremo sobre las violaciones de La Manada. Según Serrano, “la turba feminista supremacista” es la que ha dictado la resolución del Alto Tribunal (por cierto, tribunal franquista, según algunas opiniones, sobre todo de aquellos que defienden el “procés”).

Hoy la sociedad respira aliviada. No sé si esto servirá de escarmiento, de prevención. Por lo menos evitará, supongo, que determinados jueces califiquen como “jolgorio” lo que tuvo que sufrir la mujer violada en Pamplona durante los Sanfermines. En la justicia, como en todas los ámbitos, hay ovejas negras, personas que denigran y desprestigian a profesiones que tienen una enorme responsabilidad y repercusión social. En la enseñanza, en la sanidad, en la justicia tienen que estar no sólo los mejores y los más preparados, sino también los más sensibles y predispuestos a ayudar a las personas. Si no, estaremos perdidos y viviremos en una sociedad enferma.

Pongo un enlace a un buen artículo sobre la venganza de sangre. Siempre es bueno conocer la historia, a ver si así aprendemos algo sobre nosotros.

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La caseta del jubilata. Romería de San Mamés 2019

El año pasado escribí un relato relativamente extenso sobre la Romería de San Mamés. Era la primera vez que mi mujer y yo nos íbamos unos días antes a Aroche para ayudar a montar la caseta y pudimos comprobar en nuestras propias carnes la dificultad y el trabajo que supone. Ha pasado un año y esta vez la cosa ha sido bastante más trabajosa. Partiendo de la premisa de que somos sólo cuatro socios, con sus respectivas mujeres, que uno de ellos está algo “perjudicado” por un problema de salud que esperemos se solucione pronto y que el otro tiene últimamente problemas de agenda ya que se ha convertido en un próspero empresario del arándano (y, para más inri, su hijo se graduaba en Sevilla), resulta que sólo Manolo y yo pudimos dedicarnos a la tarea de montar la caseta. Menos mal que un sobrino de Mari Loli bajó a ayudarnos un rato para colocar el toldo y que Antonio “Colete” y su hermano vinieron para cargar y descargar todo el material, que tampoco es demasiado, porque si no, hubiera sido una tarea imposible para nosotros dos.

A todos los inconvenientes de la escasez de mano de obra se unieron este año dos dificultades más: la primera, un trabajo al que ya no estoy acostumbrado. Como acabo de vender el chalet de mi madre, he tenido que vaciarlo en poco tiempo, tirando todo lo inservible que se ha ido acumulando a lo largo de casi cuarenta años. Armarios repletos de objetos de los que ya ni me acordaba, ropa antigua, zapatos viejos, trabajos míos y de mis hijos en el colegio, juguetes, etc. Además, había que guardar las cosas en cajas y bolsas y llevarlas a casa de Carmen o bajarlas al garaje, mover muebles, descolgar lámparas y cuadros… (Aquí hago un paréntesis: si no es estrictamente necesario, no os cambiéis de casa, ni hagáis reformas ni mudanzas ni redecoréis la vivienda; es totalmente agotador y no merece la pena tanto trabajo, sobre todo si ya peináis canas).

La segunda dificultad, el calor, un calor impropio de estas fechas. No recordaba una romería tan calurosa. Ni tampoco recordaba un ambiente tan tranquilo el sábado y el domingo en los Llanos de la Belleza. Mucha gente la noche del viernes en la plaza; para encontrar una mesa había que jugar a la lotería y que, además, te tocara. Nosotros jugamos, tuvimos suerte y nos tocó una mesa en medio de todas las demás, por lo que era casi imposible moverse de allí.Los camareros tenían que hacer verdaderos equilibrios y una gymkana para llegar hasta nosotros. Supongo que habrán pasado la prueba de salto de obstáculos en diversos campeonatos.

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Lo mejor de esa noche, el espectacular atardecer desde la Pepa.

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El sábado por la mañana muchos caballos acompañando al Santo en su carreta tirada por dos bueyes. Yo no soy quién, ni mucho menos, para hacer una crítica a la organización de la Romería, a la Hermandad de San Mamés. A lo largo del año tienen que dedicar muchas horas, planificar, recaudar dinero, animar a la participación, muchas reuniones… Sólo aquellos que están dispuestos a emplear su tiempo para que todo salga bien, para que no falte ningún detalle, para prever y arreglar cualquier incidente, etc., tienen el derecho de analizar los fallos y realizar propuestas, es decir, sólo la directiva de la Hermandad. No me gusta que aquellos que vemos los toros desde la barrera y que sólo dedicamos el tiempo a disfrutar, realicemos críticas negativas. Todo salió a la perfección. Yo quizás le pondría un pero: creo que se hacen paradas demasiado largas en el camino y se llega muy tarde a la ermita. En un día de temperaturas suaves esto apenas se nota, pero en días calurosos se debería acortar el tiempo de llegada a la ermita de San Pedro de la Zarza, lugar de la peregrinación. Este año el calor fue agobiante y algunas personas que acompañaron al Santo andando sufrieron bajadas de tensión y desmayos.

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Todo lo demás fue realmente espectacular. La llegada del Santo a la ermita, abarrotada de gente; los vivas a San Mamés, la entrada de los jugadores del Aroche C.F., que ofrecieron y dedicaron al Santo el recién conseguido ascenso a la División de Honor Andaluza y, como colofón, el canto de la nana a San Mamés.

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Sin embargo, el calor retrajo a mucha gente. Este año he visto pocos caballos en la Belleza y pocas personas yendo de caseta en caseta. De hecho, nosotros sólo nos movimos para descansar en la hora de la siesta en nuestras casas. Por la noche, con la temperatura mucho más suavizada, incluso con algo de frío, se estaba mucho mejor.

Y el domingo, todavía más calor. Sólo apetecía beber y estar debajo de una encina, porque dentro de la caseta, por lo menos en la nuestra, la sensación era agobiante. Así que, después de la misa y de comer algo, otra vez nos fuimos a pasar la siesta al pueblo.

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Y poco más. Se me olvidaba decir que este año, después de mucho tiempo sin venir, nos acompañó Angelita Carlos “la Navera”, que disfrutó como pocos de su Romería, así como Máximo, un maestro canario, también fotógrafo, del que se exponen unas excelentes fotografías que realizó a finales de los años sesenta, cuando estaba destinado en Aroche.

Otra Romería más y que se repita.

Dos meses intensos

Diez de abril. Son las seis de la tarde. He terminado de leer un capítulo de La forja, la primera de las novelas biográficas que componen la trilogía La forja de un rebelde, de Arturo Barea. Llevaba mucho tiempo queriendo leer esta obra, pero siempre encontraba una excusa, alguna lectura que alguien me recomendaba, me prestaba o me regalaba, algún éxito literario que sobresalía de la mediocridad y que me llamaba poderosamente la atención, alguna crítica que me encandilaba o cierta entrevista a un autor que vendía con habilidad su último éxito. Pero esta vez ya no lo he dejado pasar. Los primeros capítulos me han enganchado describiendo la infancia de un niño de principios del XX en Madrid, una ciudad pobre, provinciana, con personajes humildes, sencillos, que pasan penurias y calamidades, pero que viven con intensidad cada instante.

Me caliento en el microondas un poco de café descafeinado con leche semidesnatada y mojo en la taza una galleta mientras leo en el ordenador las últimas noticias que giran, desde hace mucho tiempo, sobre dos grandes temas: el juicio del procés (pronúnciese prucés) y la eterna precampaña electoral que amenaza con engullir nuestras vidas y dejarnos exhaustos, aunque hoy, cosa rara, casi todos los periódicos y noticieros de televisión vespertinos abren con una noticia científica: la primera foto de un agujero negro que, según los periodistas y los expertos en física cuántica, demuestran que Einstein vuelve a tener razón, por si quedaba alguna duda.

El juicio ha caído en una cierta monotonía con las declaraciones de policías y guardias civiles que describen los momentos de tensión que vivieron en la jornada del 1-O. Los fiscales se frotan las manos, aunque es difícil que puedan demostrar que lo ocurrido fue una rebelión o una sedición. Hace unas semanas habían declarado los mossos, que según parece, son menos independentistas que Santiago Abascal. Y no detuvieron a Puigdemont porque nadie se lo dijo, si no ahora estaría entre rejas y delante de Marchena, que se está convirtiendo en un juez estrella, como antes lo fueron Garzón, Gómez Bermúdez o Pablo Ruz. Para que aprenden los americanos, que parecía que tenían la exclusiva de las películas sobre juicios (véase Vencedores o vencidos o Matar a un ruiseñor, dos películas que nunca me canso de ver). La realidad siempre supera a la ficción. Lo único malo es que hay testigos que son muy aburridos y después de casi dos meses de juicio es difícil que ya nos sorprenda algo.

Los que sí nos sorprenden son los políticos. ¿Para qué queremos humoristas o monologuistas con personajes como los que quieren gobernar este país? Esos sí que se superan día a día. Si uno dice una barbaridad otro le gana por una cabeza y el de más allá, que no quiere quedarse atrás, inventa una sandez mayor. El caso es llenar titulares, competir por las frases más absurdas y peregrinas. Que si los neandertales eran expertos en abortos, que si en Nueva York se mata a los niños que ya han nacido (o sea, ya no es aborto, es directamente infanticidio… si Adolfo Suárez, el verdadero, levantara la cabeza), que si todos los españoles de bien deberíamos llevar armas, que si el adversario prefiere tener las manos manchadas de sangre que pintadas de blanco, y otras lindezas por el estilo. Yo creo que lo hacen a propósito, que les pagan a sus asesores para que se inventen las barbaridades y puedan llenar páginas en los periódicos y minutos en los telediarios. Y ahora, con esto de los fichajes estrella (periodistas, toreros, actores, militares…) el Congreso va a ser mucho más divertido. Antes nos sorprendíamos con la política italiana, que solía llevarse la palma en ese sentido: actrices porno, cantantes, estrellas del humor, pero ya les vamos ganando, no íbamos a ser menos que ellos. Me imagino a un militar franquista y a un torero defendiendo los presupuestos generales del estado o una ley educativa. Si las cadenas de televisión o las radios no le sacan partido a eso es que no se merecen el sueldo. 

Quedan sesenta días intensos: Semana Santa, campaña electoral, elecciones generales el 28 de abril, Feria de Sevilla del 4 al 11 de mayo, mi cumpleaños y el de Santiago el 9 de mayo, jueves de feria, otra campaña electoral que empieza cuando termina la feria, elecciones municipales, europeas y autonómicas el 26 de mayo, la romería de Aroche el 31 de mayo y el 1 y el 2 de junio, la exhumación de Franco (si el PP y Vox no lo impiden) el 10 de junio. Eso sin contar con las oposiciones de mi hija Carmen, que empezaron el 6 de abril y que, con una poca de suerte, las aprobará en junio. Así, sin descanso ni dejando respirar. Y yo con un tratamiento de queratosis actínica que me ha puesto la frente como un ecce homo. Resulta que me recetaron una pomada que se llama Zyclara que es una bomba, que arrasa todo lo que toca. Su componente principal debe ser el ácido sulfúrico, o similar. A ver quién sale a la calle lleno de costras como si me hubiera caído de una moto. Cuando voy andando los niños me señalan con el dedo y le preguntan a sus madres ¿qué le ha pasado a ese señor? Y yo pongo cara de pena y de sufrimiento, como si me doliera mucho. No va a quedar bien que me ponga chaqueta y corbata en Semana Santa y en Feria y la gente, en lugar de admirar mi porte elegante, sólo se fije en mi frente. Y cuando vaya a votar, el presidente de la mesa dudará entre pedirme el carnet de identidad o un certificado médico de que lo mío no es contagioso.

Sólo quedan dos meses. Y después, los pactos. Pero ese será otro tema.

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Acuerdo histórico

Aunque parezca increíble, todos los partidos políticos del arco parlamentario catalán, sí, todos, desde el PP a la CUP, se han puesto de acuerdo en una cosa: no utilizar la inmigración, el racismo y la xenofobia como arma electoral. Además de los partidos políticos, también se han sumado el Ayuntamiento de Barcelona, la Asociación Catalana de Municipios, la Sindicatura de Greuges (el defensor del pueblo catalán) y cincuenta entidades más. Esta noticia, que tendría que abrir los telediarios, los titulares de los periódicos y de las radios y llenara los espacios de las tertulias políticas, ha pasado casi desapercibida. De hecho, la he encontrado por casualidad, porque tengo la costumbre, sana costumbre, de hacer un recorrido matinal por los periódicos, tanto los nacionales como los nacionalistas y los digitales. Y mira por dónde, leyendo un periódico digital, ahí estaba la noticia. 

Lo que ocurre es que en la misma noticia nos encontramos con algunas incongruencias, desde mi punto de vista. Por ejemplo, cuando el presidente Torra dice que  “Catalunya es, ha sido y será una tierra de acogida y solidaridad” y que es un “país de adhesión y no de oposición”. Bueno, vale, el problema es que las palabras son muy bonitas pero después la realidad es muy otra. Lo de tierra de acogida y solidaridad, teniendo en cuenta la situación de millones de catalanes no independentistas y el concepto que los independentistas tienen de otras comunidades de España, como Andalucía, Murcia, Extremadura, etc., desmienten estas palabras. Y ya el colmo es que diga que Catalunya es un país de adhesión y no de oposición. Hombre, o yo desconozco algún significado oculto en el término adhesión o alguien que quiere separarse muy adherente no es.

Pero bueno, dejemos la fiesta en paz y celebremos que, aunque sólo sea por una vez, los políticos de este país, sobre todo los catalanes, estén de acuerdo en algo. A ver si cunde el ejemplo.

Acuerdo para un debate responsable sobre inmigración y contra el racismo y la xenofobia

El derecho a decidir y la Reconquista

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Se van a relatar los hechos de la manera más aséptica y objetiva posible. Es inevitable, por motivos de espacio y de claridad, obviar algunas situaciones ya que las circunstancias y los acontecimientos son conocidos por todos. Así que, sin más dilación, comenzamos la narración.

La Audiencia Nacional sentencia en mayo de 2018 que el Partido Popular se ha beneficiado del esquema de sobornos ilegales para contratos, el conocido como caso Gürtel. Los tribunales confirman así, en primera instancia, la existencia de una estructura de contabilidad y financiación ilegal que se desarrolló en paralelo con la oficial desde el momento de la fundación del partido en 1989.

Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español, presenta una moción de censura que se desarrolla entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 2018.

Pedro Sánchez es investido presidente del gobierno, con 180 votos a favor, procedentes de su propio partido, de Podemos y de los partidos nacionalistas, 169 en contra, de los partidos de la derecha, y 1 abstención, prometiendo su cargo el 2 de junio de 2018.

Por primera vez en España, el número de ministras es superior al de ministros. Sin embargo, a los pocos días empiezan a aparecer los primeros problemas ya que algunos de los recién nombrados tienen que dimitir debido a diferentes problemas con Hacienda o por culpa de títulos universitarios poco claros.

Por otro lado, en Cataluña las cosas se complican. El conocido como Caso Palau había provocado la desaparición de Convergencia Democrática de Cataluña, se deshizo la coalición con Unió, Artur Más dimitió y fue nombrado sucesor Carles Puigdemont, el movimiento secesionista catalán tomó impulso con la creación de una coalición Junts per Cataluña…

Carles Puigdemont intenta declarar la independencia de Cataluña, pero tras las resoluciones del Tribunal Constitucional, se echa para atrás y convoca nuevas elecciones, a pesar de que es tildado de traidor por muchos políticos catalanes, entre ellos el miembro de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián.

Aunque las elecciones son ganadas por Ciudadanos, el gobierno catalán queda en manos de Junts pel Sí con el apoyo de la CUP, que logran la mayoría en el Parlament, pero no en el número de votantes, que sólo es del 47%. Dicho gobierno tiene como objetivo inmediato la independencia de Cataluña, pero espera a que la base social que la apoye se acerque al 60%.

Pedro Sánchez no logra aprobar los presupuestos de 2019 pues la derecha y los partidos catalanes no los apoyan, estos últimos porque el presidente español no acepta la celebración de un referéndum de independencia.

Pedro Sánchez se ve obligado a convocar elecciones, que se celebran el 28 de abril de 2019.

El PSOE gana las elecciones, pero no es capaz de lograr mayoría absoluta a pesar del apoyo de Podemos y de otros partidos. Sin embargo, la suma de diputados de PP, Ciudadanos y Vox, que entra con fuerza en el Parlamento español, permite que Pablo Casado sea elegido presidente de gobierno.

El partido Vox, que ha realizado una campaña electoral muy directa con el lema “Hacia la Reconquista de España”, presiona para que se realice un referéndum con el objetivo de eliminar las comunidades autónomas y convertir España en un país centralizado, como fue en época de Franco o lo es actualmente en Francia.

PP, Ciudadanos y Vox presentan diferentes proyectos de ley: eliminación de las autonomías, prohibición del aborto, que sólo se permite en casos excepcionales, privatización de la sanidad y de determinados servicios públicos, restricción a la entrada de emigrantes, etc.

PSOE, Podemos y los partidos nacionalistas se oponen con dureza, pero la mayoría parlamentaria de la derecha, a pesar de los informes desfavorables de los letrados de la cámara, aprueba la Ley Orgánica de Refundación del Estado Nacional Español, la LORENE que deberá ser aprobada mediante referéndum.

La oposición presenta un recurso ante el Tribunal Constitucional, que en muy pocos días declara inconstitucional la LORENE. A pesar de eso, el tripartito presenta ante el Congreso de los Diputados una Ley de Consultas entre las que se encuentran la derogación del aborto y la anulación de las autonomías, entre otras muchas.

La oposición se niega a debatir la Ley de Consultas y no participa en las votaciones. Dicha Ley fue aprobada el 11 de octubre de 2019, un día antes de la Fiesta del Pilar, ahora llamado Día de la Raza por Decreto del gobierno a iniciativa de Vox.

Se presenta un nuevo recurso de inconstitucionalidad, que vuelve a ser aceptado por el Tribunal Constitucional, con la amenaza de severas sanciones a los miembros del gobierno que apoyen o desarrollen la mencionada Ley.

El gobierno presenta la Ley del referéndum de supresión de las autonomías, desoyendo todas las advertencias del TC e informes desfavorables de los letrados de la cámara. Dicha Ley es debatida y aprobada los días 7 y 8 de septiembre de 2020, con el voto de PP, Ciudadanos y Vox y la ausencia del resto de partidos, excepto Foro Navarro y Coalición Canaria, que se abstienen en la votación.

La fecha prevista para la realización del referéndum es el 1 de octubre de 2020. En la campaña, a pesar de las prohibiciones del TC, participan miles de ciudadanos que, enardecidos, gritan continuamente “Sus, y a por ellos”, “Alibote, alibote, rojo el que no bote (o vote, que aquí no hay acuerdo según las fuentes que se consulten)”. “A la reconquista por las buenas o las malas”, “España, una y no cincuenta y una”, y otras similares.

Casado, Rivera y Abascal dicen que no es delito votar, que hay que dejar que la gente se exprese, que, si no se deja, España no será nunca un país democrático, que la voluntad popular está por encima de la Constitución. Vox llega a decir que hay que derogar la Constitución y comenzar un proceso constituyente que ilegalice o impida la creación de partidos independentistas, que elimine las televisiones públicas, que reconozca a la religión católica como la única permitida, que restrinja la llegada de inmigrantes, que se elimine la igualdad entre los sexos.

Las fuerzas del orden están divididas y no saben lo que hacer. Por un lado, el gobierno dice que él es quien manda y que deben obedecer las órdenes del ministro del Interior, Javier Ortega Smith; por otro, el TC y muchos mandos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, están en contra.

El Rey permanece callado y la reina también: hace tiempo que no sale en las revistas o en la televisión luciendo modelitos de Uterqüe.

A pesar de todos los intentos, el día 1 de octubre se celebra el referéndum. Tanto la Ertzaintza como los Mossos de Escuadra y muchos policías permiten la colocación de urnas. En otros lugares se impide y se realizan cargas violentas contra los que quieren votar. PP, Ciudadanos y Vox dirigen sus voces a Europa señalando la represión y clamando contra la falta de libertades. Europa se hace la sueca.

La participación en el referéndum, a pesar de todas las dificultades, se acerca al 40% y gana abrumadoramente el sí a la supresión de las autonomías.

El día 10 de octubre de 2020, el presidente Casado proclama solemnemente en el Congreso la supresión de las comunidades autónomas, aunque unos segundos después propone suspender el efecto de esta supresión para negociar con todos los partidos políticos una solución al problema de las autonomías.

Nos saltaremos el resto de los sucesos: manifestaciones a favor y en contra del gobierno, discurso del Rey llamando a la concordia y solicitando la celebración de nuevas elecciones el 21 de diciembre, la querella del fiscal general acusando de delitos de rebelión al gobierno y sus ministros, la instrucción del juez Llarena contra Casado y Abascal y contra el resto de los miembros del gobierno, la encarcelación de la presidenta del Parlamento, Inés Arrimadas y del Vicepresidente del Gobierno, Albert Rivera (hoy Alberto Rivera) y otros ministros, la huida de Casado y de Abascal a Bélgica y Suiza, respectivamente, etc.

Ayer, día 12 de febrero de 2021, comenzó el juicio de la Reconquista, como se conoce entre los ciudadanos y los medios de comunicación. Los portavoces en el congreso de PP, Ciudadanos y Vox manifiestan que ellos ponen la voluntad de la gente por delante la ley, que votar nunca es delito, que España se está retratando ante el mundo como una república bananera, que en España ni hay justicia ni democracia ni hay ná, que la Leyenda Negra va a ser un cuento para niños al lado de la que se va a desarrollar a partir de ahora…

Y en esas estamos. Como dijo D. Antonio Machado, “En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.

Laura Luelmo y la prisión permanente revisable

Rocío Wanninkhof, Diana Quer, el pequeño Gabriel, Laura Luelmo… Son algunos de los nombres que han estremecido al país por la crueldad de sus muertes. Y por la obscenidad con la que muchos medios de comunicación las han utilizado para exacerbar emociones, exponer sin escrúpulos teorías que, algunas ocasiones eran falsas, acusar sin pruebas, exigir venganza. Porque esto es, al final, lo que se pretende, no justicia, sino linchamiento. Aunque en el caso de Laura Luelmo (¡qué cruel destino!, tu juventud, tu ilusión, tu primer trabajo y tener la increíble mala suerte de alquilar una casa al lado de un asesino sin escrúpulos) casi no dio tiempo a realizar acusaciones en falso. Recordamos el caso de Rocío Wanninkhof y la acusación, juicio y declaración de culpabilidad de Dolores Vázquez. La histeria popular creada por los medios de comunicación entró en los anales de los errores judiciales y mediáticos. Con Diana Quer pasó algo parecido, aunque sin llegar a ese extremo: los señalados entonces fueron unos feriantes que se encontraban en el pueblo en el momento de la desaparición de la muchacha. Y lo mismo en el “caso Gabriel”, cuando durante muchos días se puso el foco sobre un antiguo acosador de la madre.

Todavía más obscena que la actuación de los medios es la utilización política de estas muertes. Aprovechar el sufrimiento para defender las ideas propias y atacar al adversario para obtener réditos electorales, que es lo que al final se pretende, es impúdico e indecente. Aunque ya estamos acostumbrados, por desgracia, a estas situaciones, no deja de causarme asco e indignación. La comparación con chacales o hienas, que me perdonen los amantes de los animales, es inevitable.

Puedo entender que una familia destrozada y traspasada por el dolor exija que todo el peso de la ley caiga sobre el delincuente. Es también lo que queremos todos. Pero siempre la ley y nada por encima de ella. No puedo ni quiero imaginarme pasar por una situación así o por la que pasaron los familiares de las víctimas de ETA o las de la matanza de Atocha. Pero también hay otras tan crueles y que no acaparan tantas páginas, como, por ejemplo, la muerte en accidente de tráfico causada por un energúmeno que va hasta las cejas de alcohol o de cualquier droga. El resultado para la víctima es el mismo y para sus familias y amigos un dolor infinito, inexplicable.

Eso no significa que no haya que establecer medidas legales y policiales contra aquellos a los que, por desgracia, es casi imposible reinsertar, porque reinciden y ponen en peligro la vida de los ciudadanos. No hay que hurtar un debate sobre qué hacer con esos individuos, un porcentaje mínimo si atendemos a las estadísticas, que no responden a la reinserción social. ¿Aislamiento, difusión de sus datos como se hace en algunos países, control una vez que salen de la cárcel? Pero, sobre todo, más medios, más preparación en jueces y policías, más prevención. Y más educación, más igualdad, menos pobreza, menos marginación.

Para terminar, es casi una obligación exponer datos, cifras que luchen contra la manipulación de los sentimientos. Eso es lo que tendrían que hacer los políticos, contrastar las ideas con la realidad, con los hechos. Me voy a limitar a reproducir leyes, artículos periodísticos, gráficos y datos. Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Leyes, datos, cifras, hechos

El artículo 25.2 de la Constitución Española afirma lo siguiente:

“Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.”

En el año 2015 el Parlamento español, con el único apoyo del PP, que contaba con mayoría absoluta, modificó el Código Penal para incluir la figura de la prisión permanente revisable. Los tribunales podrán aplicarla en algunos tipos agravados de asesinatos en los siguientes supuestos:

– Cuando la víctima sea menor de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable.

– Cuando el asesinato se cometa después de un delito contra la libertad sexual.

– En los asesinatos múltiples.

– En los asesinatos cometidos por miembros de una organización criminal.

– Delitos contra la Corona.

– Delitos contra el Derecho de Gentes.

– Delitos de genocidio.

– Delitos de lesa humanidad.

Antes de la implantación de la prisión permanente revisable, había en España unas penas máximas de 25, 30 o 40 años de cárcel para casos de extrema gravedad. La prisión permanente lo que cambia es exigir que el criminal cumpla de forma íntegra entre 25 y 35 años de pena, dependiendo del tipo del delito y de si la pena es por uno o varios, tras lo cual se revisará. Si no se cumplen determinados requisitos para la libertad, el preso seguirá en prisión.

Cumplir 35 años, por cierto, no significa que vaya a estar en prisión todo ese tiempo. El penado puede solicitar permiso de salida ordinarios una vez haya cumplido un mínimo de ocho años de prisión, aunque lo cierto es que en el caso de asesinatos graves, bien por lo largo de su condena bien por la alarma social, lo más normal es que se les deniegue el tercer grado.

Hasta el momento este tipo de pena sólo se ha aplicado una vez. El 7 julio 2017 fue condenado por primera vez en España, el parricida de Pontevedra, David Oubel por degollar a sus hijas. El tribunal del jurado, por unanimidad, halló culpable a Oubel de asesinar con alevosía a las pequeñas de 4 y 9 años con una sierra eléctrica.

La implantación de la prisión permanente revisable en 2015 no impidió el asesinato de Diana Quer en 2016 ni el de Gabriel en 2018.

La pena de muerte en Estados Unidos no impide que haya casi ocho veces más homicidios y asesinatos que en España.

Muchos de los países en los que existe la pena de muerte o la cadena perpetua son también los que tienen un mayor índice de criminalidad.

Generalmente, a mayor nivel de vida, menor tasa de criminalidad. En los países desarrollados, son las zonas, las ciudades o los barrios más desfavorecidos los que concentran mayor número de delitos. Por tanto, la solución no consiste en tener más policías, más cárceles o leyes más duras, sino mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

Las penas máximas en países de nuestro entorno

Francia. La pena más dura es “perpetuidad irreducible”. En casos excepcionales establece una prisión efectiva ilimitada. Este castigo se destina especialmente a los condenados por asesinato de una víctima menor de 15 años y cuya muerte estuviese “precedida o acompañada de una violación, de torturas o de actos de barbarie”.

Italia. La máxima pena de prisión prevista, de acuerdo a la legislación vigente, es la cadena perpetua. A partir del cumplimiento de al menos 20 años de prisión es posible la aplicación de beneficios penitenciarios, y cumplidos al menos 26 de la pena impuesta, se puede optar a la libertad condicional

Portugal. La máxima pena que recoge la ley es de 25 años de cárcel.

Reino Unido. El condenado puede optar a la libertad condicional después de un periodo de tiempo que fija el juez. En casos excepcionales el magistrado puede dictaminar que la condena sea “orden de toda la vida”, sin acceso a la libertad condicional.

Alemania. Contempla una permanencia en prisión que, tras un mínimo de 15 años, debe examinar un nuevo tribunal cada caso de manera individual.

Noruega y Dinamarca. Existe la figura de la “custodia” similar a la cadena perpetua revisable para personas que han cometido crímenes especialmente graves y cuando existe riesgo de que puedan repetirlos.

Bélgica. El preso tiene la posibilidad de solicitar la libertad condicional transcurridos 15 años desde su entrada en la cárcel.

Holanda. La prisión permanente cuenta con la posibilidad de revisión de la condena tras cumplirse 27 años de la pena y ante las sospechas de que se haya producido una injusticia por parte del tribunal.

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Tasa de criminalidad en Europa. Año 2016

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Países en los que está vigente la cadena perpetua

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Para terminar, no me resisto a incluir algunas frases de mi paisana, Concepción Arenal (El Ferrol, 1820-1893), que fue una auténtica adelantada a su tiempo y que muchos políticos tendrían que leer y tener como referencia más a menudo.

“Las malas leyes hallarán siempre, y contribuirán a formar, hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas”.

“Abrid escuelas y se cerrarán cárceles”.

“Odia el delito y compadece al delincuente”.

“Cuántos siglos necesita la razón para llegar a la justicia que el corazón comprende instantáneamente”.

 

¿Qué hemos hecho para merecer esto?

Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.

Don Juan Tenorio, de José Zorrilla

Noviembre es el mes de los difuntos. Hasta hace unos años era tradición representar Don Juan Tenorio en muchos teatros de España. generalmente el primero de noviembre, porque el acto final de la obra tiene lugar en la noche de Todos los Santos, víspera del Día de Difuntos, el 2 de noviembre. Ahora, en su lugar, influenciados como en muchas otras cosas por los norteamericanos y por las academias de inglés, todo hay que decirlo, celebramos Halloween. Creo que hemos perdido bastante.

Tenía pensado escribir sobre ese tema, sobre la pérdida de la identidad y de algunas tradiciones (aunque no es que yo esté demasiado apegado al pasado, la verdad), de la uniformización de costumbres y de modos de vida, casi siempre venidas de la otra parte del Atlántico. Volví a leer el comienzo de Don Juan Tenorio, por aquello de sumergirme en el tema, y cuando llegué a los versos que recita Don Juan y que reproduzco al principio, cambié de idea. Ya no me apetecía hablar de ese tema porque, inmediatamente, asocié las rimas a los políticos actuales, no a todos, pero sí a la mayoría. Eso de dejar en todas partes memoria amarga va unido, casi indefectiblemente, a Pablo, a Pedro, a Albert, a Mariano, a José Luis, a Quim, a Jordi, a Carles, a Artur… Podríamos seguir ad infinitum.

Y si analizamos lo que ocurre por el mundo, es para echarse a temblar. Primero Trump, después Salvini, ahora Bolsonaro. Y antes aun Hungría, Polonia. También Chile. Y Argentina. Las perspectivas tampoco son halagüeñas en muchos otros países, sobre todo en Europa. Espero que Vox no se nos suba a la cabeza. Se decía que los partidos políticos tradicionales habían colapsado, se habían convertido en máquinas de corrupción, de comprar y cautivar votos, de colocar a los suyos, de mirarse el ombligo y alejarse de los ciudadanos cuando llegan al poder. Es verdad, hay muchos ejemplos que lo corroboran. Pero el problema es que a los nuevos partidos les pasa lo mismo. Al poco tiempo de haberse creado con el objetivo, según dijeron en su momento, de cambiar la vida política, de traer aires nuevos, de acabar con la corrupción, de llevar la calle al Parlamento, caen en los mismos errores y siguen las mismas pautas que sus hermanos mayores.

Después de varios años en los que hemos podido comprobar cómo funcionaban, cómo trabajaban y luchaban para conseguir sus propósitos, cómo maniobraban en su lucha para socavar el poder de los dinosaurios que durante décadas se habían instalado en el poder, creo que, una vez más, se vuelve a cumplir la máxima del príncipe de Lampedusa (esa isla que intermitentemente es noticia por la llegada de inmigrantes) de que todo debe cambiar para que nada cambie. Podríamos pensar que con el final de bipartidismo la política española había entrado en una nueva etapa, que la corrupción sería perseguida sin tregua, que, ante la casi imposibilidad de que se lograran mayorías absolutas, las negociaciones y los pactos renovarían la fe de los ciudadanos en sus políticos. Pero me temo que nada de eso ha sucedido. Los nuevos partidos son una copia peor que sus hermanos mayores. Ciudadanos no mejora al PP y Podemos no mejora a IU ni al PSOE. Porque no sólo de palabras vive el hombre, sino, y sobre todo, de hechos.

Lo vivimos hace poco con la moción de censura que llevó al poder a Pedro Sánchez. Poner de acuerdo a partidos tan diferentes para, según dijeron en su momento, acabar con la corrupción del PP y encauzar la situación de Cataluña parecía el comienzo de una nueva era, en la que el sentido común y la honradez se iban a instalar por mucho tiempo en nuestro país. Además de las palabras, parecía que los hechos también acompañaban porque la composición del Consejo de Ministros y Ministras hacía albergar muchas esperanzas. La cosa comenzó a torcerse un poco con las dimisiones de Maxim Huerta y de Carmen Montón y las más recientes dificultades por las que han pasado Pedro Duque y Dolores Delgado. Pero teniendo en cuenta lo que había ocurrido en los anteriores gobiernos del PP, en los que los ministros, por cosas mucho peores, aguantaron en sus cargos mucho más tiempo, parecía que, efectivamente, los tiempos habían cambiado y ahora no se aceptaba ni la más leve sospecha ya no digo de corrupción, sino de utilización beneficiosa de la fiscalidad.

También parecía que los problemas en Cataluña iban mejorando, que el diálogo se había restablecido, que las aguas volvían al cauce político, aunque los independentistas nunca han facilitado las cosas, siempre han intentado doblar el brazo al Estado y apenas han dejado un resquicio en su discurso monolítico y excluyente. Ese es un problema muy complejo, difícil de resolver y los próximos meses, con el juicio a los líderes del “procés”, van a ser muy duros. Ahora lo estamos viendo con la negociación de los presupuestos. Si es difícil que IU-Podemos, PSOE y PNV se pongan de acuerdo para aprobarlos, resultará tarea casi imposible convencer a los catalanes, así que, si un milagro no lo impide, habrá otra vez prórroga de presupuestos o nuevas elecciones.

La elección de Pablo Casado como nuevo presidente del PP tampoco va a ayudar mucho a tranquilizar la vida política, teniendo en cuenta cómo está actuando. Creo que va a hacer bueno a Rajoy. De Albert Rivera poco se puede decir, porque cada día su posición es distinta, sólo se preocupa de las encuestas. Unas veces apoya al PSOE, otras a PP y pocas veces tiene un discurso claro.

Así que esa es la situación. Casi todos subieron a los palacios, algunos bajaron a las cabañas, quizás también escalaron claustros, si no de obra, sí de pensamiento, por lo del morbo, y todos dejaron o dejarán memoria amarga.

¿De verdad que los ciudadanos nos merecemos esto? ¿Habrá alguna manera pacífica de arreglar los desaguisados en que nos suelen meter esos tenorios de pacotilla? Porque otras maneras prefiero no mencionarlas porque ya se sabe, no se debe mentar al diablo, y menos en noviembre.

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Yo también hice un máster

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Me ha costado mucho tiempo reconocerlo porque la vergüenza y el sentido de culpabilidad me atenazaban. Siempre lo he mantenido en silencio, oculto y únicamente mi familia más cercana lo sabe, pero les había hecho prometer, jurar incluso, que no dijeran nada. Durante catorce años, catorce largos años, el secreto no ha salido a luz, lo cual es realmente milagroso. Sé que hay personas que han investigado, que han utilizado los más sórdidos recursos y las estratagemas más odiosas para averiguar la verdad. Noches y noches enteras sin dormir, días y días pegado a la televisión, a la radio, al teléfono, esperando el fatídico momento en que algún avispado periodista o un amigo traidor que hubiera sonsacado o sospechado algo, acabaran por delatarme, por encontrar un resquicio, una prueba. A veces, algunos comentarios aislados me hacían temer lo peor, que alguien se hubiera ido de la lengua, pero al final mis temores eran siempre infundados. Hasta ahora nadie había sabido nada.

Pero ya no puedo más. He envejecido prematuramente, mis cabellos se han cubierto de canas, la tristeza se ha apoderado de mi mirada y una continua opresión se ha instalado en mi pecho. Mi mujer y mis hijos sabían lo que me pasaba y, sin embargo, siempre estaban a mi lado con una frase, una caricia, un silencio a tiempo. Nunca podré agradecerles suficientemente su apoyo, las palabras de ánimo, el saber mantener la boca cerrada a pesar de que, seguramente, les habrán ofrecido mucho dinero o muchas prebendas por una mínima prueba, por un documento que me delatara. La familia es lo único que se puede salvar en un mundo traidor, envidioso, cruel, que busca hundir a aquellos que sobresalen un poco. Los enemigos buscan tu caída, cuanto más estrepitosa y humillante, mejor; pero tus amigos pretenden lo mismo y aunque delante de ti se muestren apesadumbrados y te apoyen, la verdad es que se alegran porque así podrán ocupar tu lugar y deshacerse de alguien que les impida crecer o alcanzar mejores puestos.

Así que, después de meditarlo mucho, de consultarlo con la almohada, con mi mujer y mis hijos, hoy he decidido contar la verdad, lanzarla a los cuatro vientos, publicarla en las redes sociales, llamar a la prensa y mostrar las pruebas: en el curso 2003-2004 hice un Máster de Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación. En abril de 2004, después de haber realizado todas las actividades que mi tutor me indicaba, aunque nunca discutí con él la facilidad de alguna de ellas, haber aprobado todos los módulos, trece en total, a pesar de que no asistí ni una vez a una clase presencial, aunque en mi descarga diré que era un máster on line organizado por la UOC, Universidad Oberta de Catalunya (más oprobio y vergüenza, una universidad catalana, no sé si cercana al independentismo, vade retro), entregué el Proyecto Final de Máster titulado “La formación de asesores y asesoras de Andalucía en Tecnologías de la Información y la Comunicación”. Elegí ese tema porque en ese momento, más oprobio, más vergüenza, no sé si podré salir de todo esto, era el Jefe del Subprograma de Formación del Profesorado de Andalucía, es decir, el coordinador de los centros del profesorado andaluces y responsable, entre otras cosas, de que los asesores y asesoras de dichos centros estuvieran bien preparados. En junio de 2004 defendí el Proyecto, también de manera on line. Me encerré en el estudio, me conecté a la UOC vía Internet y con una webcam, durante una hora contesté a las preguntas del tribunal, tres o cuatro profesores, no recuerdo bien, que intentaron ayudarme lo más posible y que, al final, me dieron un notable alto y meses después, la UOC me envió el título, que, nada más recibirlo, guardé bajo siete llaves en un rincón del trastero.

Por fin he confesado. Al fin estoy libre y podré dormir tranquilo. Y puedo decir, sin rubor y con cierto orgullo, que no he querido esperar a que un periódico sacara a la luz la noticia. No sé si recibí trato de favor, si alguien manipuló las notas, si realicé todos los trabajos que se requerían para aprobar, si al final me dieron una calificación mayor de la que merecía. Yo sólo hice lo que me dijo mi tutor y el director del Máster. Si hubo alguna irregularidad no es mi culpa, será de ellos o de algún funcionario malintencionado y ya puedo exhibir con tranquilidad el título, que por cierto, no sé si podré encontrarlo o si la humedad y las polillas me impedirán colgarlo en una de las paredes del pasillo, junto con los títulos que mis hijos han colgado allí.

Espero de vuestra benevolencia que sepáis perdonarme y comprender lo que hice. No calculé ni fui capaz de prever lo que podría ocurrir muchos años después. Menos mal que no elegí la Universidad Rey Juan Carlos ni el director del Máster fue Álvarez Conde porque entonces, además de Cifuentes, Casado y Montón, mi apellido se hubiera visto arrastrado por el fango.

Cincuenta años después

7 de junio de 1968. José Ángel Pardines Arcay, un guardia civil de tráfico, coruñés de Malpica, daba el alto en Villabona, Guipúzcoa, no se sabe si por casualidad o porque el vehículo había hecho alguna maniobra extraña,  a un seat 850 en el que viajaban dos personas para pedirles la documentación. La carretera estaba en obras, el coche se detuvo y cuando el guardia se acercó uno de los individuos le disparó un tiro en la cabeza. El etarra Txabi salió del coche y lo remató con cuatro disparos en el pecho. Fue el primer asesinato de ETA. 853 muertos después (otros dicen que 829), miles de heridos y otros muchos miles exiliados (esos sí que son exiliados de verdad) por las amenazas y el terror, hoy parece ser que ETA, 50 años después, dice adiós. Pero lo hace como siempre ha hecho, con una retórica que habla de conflicto, de lucha del pueblo, de liberación nacional, de responsabilidad y honestidad de su militancia, de activación popular.

Los que crecimos con los atentados diarios (recuerdo especialmente el de Miguel Ángel Blanco por su crueldad y cinismo, el de Carrero Blanco por su influencia en el final del régimen franquista, el de Hipercor en Barcelona o el de la casa-cuartel de Zaragoza, estos dos últimos por su indiscriminación,  entre otros muchos), con los funerales, con los reportajes sobre la opresión asfixiante que se vivía en el País Vasco, sobre todo en los pueblos pequeños y medianos en los que todo el mundo se conoce o con el testimonio de los familiares de las víctimas, llegamos a pensar que era imposible que esa situación se normalizara. Porque la memoria es frágil y selectiva, pero partidos que hoy rechazan e incluso abominan del terrorismo hubo un tiempo que miraban para otro lado y apenas lo condenaban. Estoy hablando del PNV, que durante muchos años se aprovechó del terror para intentar influir en la política nacional y del País Vasco. Recordamos la frase del presidente del PNV Xavier Arzallus: unos sacuden el árbol para que caigan las nueces y otros las recogen para repartirlas. Como se sabe, ETA nació en el seno de las juventudes católicas del PNV por lo que la iglesia vasca siempre vio con cierta condescendencia, a veces incluso con simpatía, a la banda terrorista. No hace falta más que recordar al obispo José María Setién que, entre otras cosas, se negó a celebrar el funeral del socialista asesinado Enrique Casas en la catedral. Y como él, bastantes sacerdotes que también negaban esa posibilidad en muchos pueblos cada vez que se producía un atentado.

También podríamos hablar de la ambigüedad que durante muchos años mantuvo la izquierda española, y sobre todo la de muchos países europeos y americanos, con ETA. Hasta no hace mucho tiempo, los terroristas podían campar a sus anchas por los países de nuestro entorno: Francia, Bélgica, Gran Bretaña, y sobre, todo, en latinoamérica: Cuba, Venezuela, Colombia o El Salvador eran paraísos donde los etarras eran acogidos casi como héroes. Por último, si no llega a ser por los atentados del 11S en Nueva York y del 11M en Madrid y la aparición del ISIS y su ola de atentados en todo el mundo, que mostraron en toda su crudeza la crueldad del terrorismo, quizás la historia y el final de ETA habría sido otro. Todos los países se dieron cuenta, unos antes que otros (por ejemplo, la colaboración de Francia a partir de los noventa, cuando Felipe González llegó a un acuerdo con François Mitterrand supuso un antes y un después en la lucha antiterrorista) del sufrimiento que suponía para la sociedad española en su conjunto el terrorismo de ETA y que la propaganda que ésta llevaba realizando durante décadas estaba basada en mentiras y en la deformación de la realidad, que apelaba a un pasado que no había existido y a una sociedad irreconocible.

Ahora, antes de intentar pasar página y de que el tiempo vaya curando heridas y permita la reconciliación, lo que no supone olvido ni perdón; ahora que muchos jóvenes no saben quién fue Miguel Ángel Blanco, ni saben nada de atentados, que viven en un País Vasco próspero y con grandes perspectivas; ahora que estamos asistiendo a otra construcción de una realidad y de un pasado y presente en Cataluña que provoca reparos ya que cierta izquierda está cayendo en el mismo error que cayó en el caso vasco, es necesario que la educación juegue un papel esencial, que desde todas las instancias se analice y se reescriba la historia para que no vuelvan a repetirse los mismos errores y las mismas barbaridades.

Termino este artículo recordando al guardia civil de Aroche, José Miguel Maestre Rodríguez, de 27 años de edad asesinado el 2 de mayo de 1979 junto con otro compañero en Villafranca de Ordicia, Guipuzcoa. Su muerte y la de tantos otros sólo sirvió para aumentar el sufrimiento de su familia y de sus amigos. Y todo esto, ¿para qué?

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