POR QUÉ ESTE TÍTULO

El suerte, el hado, el destino, la superstición, las casualidades… Siempre me ha fascinado la enorme cantidad de circunstancias que nos rodean y sobre las que no tenemos ninguna influencia, pero sí que nos influyen. Por eso, en todas las culturas se recogen ritos para evitar la ira de los dioses o de la naturaleza que se manifiesta en catástrofes, batallas perdidas, epidemias, etcétera; la astrología, que intenta explicar la relación entre los fenómenos astronómicos y lo que nos sucede, también está presente en todas las sociedades, así como la superstición, la creencia de que determinados fenómenos tienen una explicación mágica o mística.

Hoy en día, cuando parece que la ciencia lo puede explicar todo, todavía hay muchas personas, incluso aquellas que tienen un buen nivel cultural, que siguen teniendo cierta aprensión o incluso miedo a algunos hechos (derramar sal, pasar por debajo de una escalera, sobresaltarse cuando se cruza con un gato negro) y mantienen algunas costumbres como talismanes que favorecen o impiden la mala suerte: jugar o, por el contrario, evitar el número 13, entrar en una habitación con el pie derecho o no viajar un martes.

Misterio sociológico o antropológico, lo cierto es que a mí me atrae y por eso quiero tenerlo presente a lo largo de este blog. Y qué mejor título que hacer referencia a dos de las supersticiones más arraigadas en nuestra cultura: el número tres y el gato negro. Espero que la suma de ambos me dé suerte.

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