Sobre la lectura

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No hay tiempo mejor utilizado que el dedicado a la lectura. Sumergirse en un libro, dejar volar la imaginación, penetrar en la mente de héroes y villanos, recorrer mundos reales o imposibles, conocer otros pueblos y culturas, presentes, pasadas o futuras, amar u odiar a los personajes y a los autores, abrir las mentes. Son tantas las emociones que pueden provocar la lectura de una poesía, de un cuento o de una novela, que nunca podremos agradecer lo suficiente a aquellos primeros hombres que necesitaron comunicar o expresar algo y se les ocurrió utilizar pieles de animales, pergaminos, papiros, paredes de cuevas o tablillas y plasmar mediante signos y símbolos lo que pensaban para que otros pudieran leerlo. A este primer gran invento, unos miles de años más tarde, se le añadió otro del que sí sabemos su autor, Gutemberg: la imprenta de tipos móviles, que permitió extender la lectura a niveles desconocidos hasta entonces. Y aquí cambió la historia del pensamiento y de la cultura. Los libros pasaron de los monasterios y de los palacios de reyes y nobles, es decir, del ámbito religioso y político, a otros diferentes, como el del entretenimiento y el de la divulgación científica, que la pujante clase media, más culta y preparada, demandaba cada vez más.

Y en esa estamos. Cientos de años después de la aparición de la imprenta, se ha conseguido que un porcentaje muy alto de la humanidad disfrute con la lectura, aunque siempre ha tenido enemigos muy poderosos. Los más importantes, aquellos que querían evitar que las clases más desfavorecidas y humildes accedieran a la educación (y, por tanto, a saber leer y escribir) o que ésta fuera muy restrictiva y sólo destinada a preparar mejores trabajadores que después fueran convenientemente explotados. Porque la lectura, la cultura en general, abre las mentes, ayuda a ser críticos, despierta la imaginación y eso es demasiado peligroso. Y también han ido surgiendo enemigos, o más bien contrincantes, de otro tipo: la televisión, el ordenador, los videojuegos, el móvil…, pero no porque compitan con el libro, sino por el excesivo tiempo, si no se sabe controlar, que se dedica a ellos. Pero en este sentido, como en otros ámbitos, hay que ser inteligentes y utilizar la máxima de Sun Tzu (El arte de la guerra): si no puedes con tu enemigo, únete a él. Es decir, siempre se pueden utilizar las mencionadas herramientas para hacer más atractiva la lectura, como se puede comprobar en los siguientes enlaces:

Actividades TIC de animación a la lectura

Informe de la UNESCO: La lectura en la era móvil

Fomento de la lectura a través de los videojuegos

Pues bien, cuando os digan que el mejor amigo del hombre es el perro podéis decirle que, sintiéndolo mucho, no estáis de acuerdo, y que el mejor amigo del hombre es un libro. Y, además, tiene muchas más ventajas: no hay que sacarlo de paseo dos o tres veces al día, llueva, ventee o haga un frío que obligue a los grajos a volar bajo, no hay que llevarlo al veterinario, no se te rompe el corazón cuando se muere… Aunque, espera, sí da mucha pena leer la palabra Fin si el libro nos ha fascinado.

Por último, tres enlaces cuyos títulos nos resumen su contenido. Aconsejo, como no podía ser de otro modo dado el tema que estamos tratando, que los leáis.

¿Cómo conseguir que tus hijos odien la lectura?

El poder del libro para cambiar la vida

Consejos para la lectura

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Os rumorosos poden calar para sempre

Cuando Eduardo Pondal escribió allá por 1890 su poema Os Pinos (al que le puso música Pascual Veiga y se convirtió después en el himno gallego), poco podía imaginarse que “os rumorosos”, los pinos que representan al pueblo gallego, gritarían desesperados, desgarrados por lo que ha sucedido estos días en Galicia, en Portugal, en Asturias.

A la sequía, las altas temperaturas, el fuerte viento o la falta de humedad, que son las condiciones necesarias, pero no suficientes, para provocar los incendios, se han unido y conjurado las otras circunstancias por todos sabidas desde hace mucho tiempo pero que nunca se abordan debido, entre otras cosas a la desidia de unos políticos a los que se paga para planificar y prevenir y que sólo saben lamentarse y acusar a pirómanos o a “terroristas ambientales”.

Se sabe que el 95% de los incendios está provocado por la mano humana, bien por negligencia o descuido o por intereses económicos (madereras, asociaciones de caza, recalificaciones de terrenos, disputas o conflictos vecinales).

Y los políticos no es sólo que no sepan o no quieran planificar; es que tampoco quieren poner los medios suficientes para casos extremos como los que se han vivido estos días en Galicia: el despido de brigadistas (436 que se encargaban de labores de vigilancia y conducción de vehículos y otros 500 que se ocupaban de tareas de extinción) cuando todavía las condiciones climatológicas eran desfavorables, demuestran escasa sensibilidad y preocupación, porque podía haberse previsto que hasta que no llegaran las lluvias el desastre podía ocurrir en cualquier momento. ¿Tanto había que ahorrar? ¿Mereció la pena?

A todo lo anterior se puede añadir la mala planificación forestal y la prevención que no se están adaptando al calentamiento global y al cambio climático, que exigen un análisis de cómo actuar en cada ocasión. O la Ley de la Xunta sobre iniciativas empresariales, que justifica las expropiaciones de suelo para las eléctricas, que facilita los trámites a las empresas mineras para explorar el subsuelo gallego o que favorece la expansión de plantaciones de eucalipto, que propaga con mucha facilidad las llamas.

Para colmo, hay una investigación judicial que revela que en España y Portugal existe una mafia empresarial que ha conseguido 250 millones de euros públicos amañando concursos de extinción. Lo que faltaba, la corrupción también se ceba en el desastre medioambiental, quemando dinero público en España y Portugal. Recomiendo que se lean los dos reportajes siguientes para hacerse una idea de hasta dónde puede llegar la ambición y el fraude.

El cártel del fuego (I)

El cártel del fuego (y II)

En el himno gallego se quiere expresar que Galicia debe despertar de un sueño y emprender el camino de la libertad. En eso estamos pero esos rumorosos pinos que nos interpelan quieren ser acallados, calcinados por el fuego, y como no pongamos todo el empeño quizás algún día callen para siempre. Y el hogar de Breogán puede convertirse, más pronto que tarde, en un erial.

Himno de Galicia (en gallego)

Que din os rumorosos
na costa verdescente,
ao raio transparente
do prácido luar?

Que din as altas copas
de escuro arume arpado
co seu ben compasado
monótono fungar?

Do teu verdor cinguido
e de benignos astros,
confín dos verdes castros
e valeroso chan,

non des a esquecemento
da inxuria o rudo encono;
esperta do teu sono
Fogar de Breogán.

 

Himno de Galicia (en castellano)

¿Qué dicen los rumorosos,
en la costa verdeante
al rayo transparente
de la plácida luz de luna?


¿Qué dicen las altas copas
de oscuro follaje arpado
con su bien acompasado
monótono zumbar?

De tu verdor ceñido
y de benignos astros
confín de los verdes castros
y valeroso suelo.

No des al olvido
de la injuria el rudo encono;
despierta de tu sueño
Hogar de Breogán.

 

 

En tierra de nadie

(Texto escrito inicialmente en el Blog de Orientación del IES Hermanos Machado, que también administro)

En tierra de nadie

En tierra de nadie

El lenguaje, palabras, vocales y consonantes reunidas para configurar el pensamiento, para describir la realidad, el mundo que nos rodea y el que transita por nuestro interior. Es nuestro bien más preciado, el que deberíamos cuidar con mimo y defenderlo contra todos aquellos que intentan manipularlo y envenenarlo, que pretenden recortar y que pierda su sentido, su valor. En demasiadas ocasiones el lenguaje ya no sirve para confrontar ideas, para comunicarnos, para apreciar y expresar la belleza, sino para degradar y destruir el pensamiento, para desalentar a aquellos que luchan cotidianamente para difundir valores, conocimientos, emociones.

El significado de palabras tan hermosas como libertad, igualdad, compromiso, justicia, honestidad o dignidad, entre otras muchas, se ha desvirtuado, ha perdido su relación con su significante cuando aquellos que tienen que dar ejemplo, sean los políticos, los intelectuales, los comunicadores o los jueces han preferido defender sus intereses, los intereses de los poderosos, antes que defender la integridad de las ideas, el bienestar de los ciudadanos o el desarrollo de la sociedad.

Ángela María Ramos Nieto, escritora y profesora de Lengua Castellana y Literatura en un instituto de Sevilla, escribió hace cinco años un magnífico artículo titulado En tierra de nadie, publicado en INED21 en el que expresaba el desasosiego, el desaliento de levantarse cada mañana con la sensación de vivir en tierra de nadie, de no comprender el mundo que la rodeaba, un mundo que era imposible explicar a sus alumnos, que no entendían muchos de los conceptos que ella intentaba comunicar pues todo lo que veían y escuchaban era incompatible con el significado que ella pretendía darles. Después de todos esos años el artículo sigue manteniendo en la actualidad, por desgracia, toda su vigencia. Podéis leerlo completo pinchando en el enlace.

Los mastuerzos y la libertad

Si uno busca la palabra mastuerzo en el Diccionario de la Real Academia Española, comprobamos que la primera definición es “1. m. Planta herbácea anual, hortense, de la familia de las crucíferas, con tallo de 30 a 60 cm de altura, hojas inferiores recortadas, y lineales las superiores con flores blancas y fruto seco capsular con dos semillas. Vive en España, América del Norte y América Central, es comestible y tiene usos en medicina tradicional”. Reconozco que nunca había utilizado el término con semejante acepción, ni siquiera con la segunda 2. m Berro, cuyo significado sí conozco porque mi madre y mi mujer me han dicho muchas veces que les encantan los guisos de berros, plantas silvestres que se suelen encontrar en las orillas de los riachuelos. Creo que alguna vez he probado un guiso de esa planta, pero realmente no recuerdo si me gustó o no. No tuvo que ser una experiencia mística ni gastronómica excepcional porque en caso contrario me acordaría. En Aroche era frecuente, y digo era porque ahora ya no sé si continúa esta costumbre, que hombres y mujeres fueran a buscar berros a Arochete, un arroyo que vierte sus aguas en la Rivera de Chanza y que forma uno de los límites de Los Lobos, una preciosa finca de encinas, algunos alcornoques, jara, jaguarzo, romero…,  y un eucalipto que da sombra junto al cortijo que es propiedad de los cuatro hermanos Vázquez Lobo. Mi mujer, Carmen, es uno de ellos. He paseado muchas veces por la finca, que se encuentra a unos tres kilómetros del pueblo, paseos en los que parece que las horas se detienen y el silencio se adueña del aire y del tiempo.

Sí he utilizado la palabra mastuerzo en su tercera acepción 3. m. majadero (‖ hombre necio y porfiado). U. t. c. adj., aunque reconozco que suelo emplear otros términos más contundentes: energúmeno, besugo, idiota, imbécil, mentecato, mostrenco… Me encuentro más a gusto, se me llena la boca y el espíritu, quizás con cierto regodeo, cuando describo con esas palabras a alguna persona cuyo comportamiento adolece de la más mínima educación y la emprende contra los demás de forma violenta, agresiva y empleando como único argumento su fuerza bruta. Raro es el día que no me desayuno con una noticia de este jaez: “Profesor abofeteado por un padre de alumno por haberle llamado la atención en clase”, “Médico insultado y golpeado por un paciente”, “Pelea entre padres durante un partido de fútbol de infantiles”, “Hombre apaleado por salir en defensa de una joven que estaba siendo maltratada”. Así podríamos continuar varios párrafos más.

No quiero ser pesimista ni alarmista, ni caer en la tentación de pedirle a los políticos que endurezcan el código penal, a las fuerzas del orden que se empleen con más contundencia ni a los jueces que castiguen con más rigor. Creo que en el fondo de todo subyace una permisividad que nació del complejo que teníamos de haber vivido en una dictadura que impedía y perseguía con saña cualquier tipo de comportamiento considerado inadecuado. De la opresión, de la censura, del control más absoluto, quisimos pasar, sin solución de continuidad, a la libertad más irreflexiva, a la falta de respeto, a lo que algunos denominan libertinaje y otros la ley de la selva en la que el más fuerte es el que se impone. Algunos hemos vivido la época del bofetón en la mili o en la comisaría, el coscorrón o la palmeta en la escuela, las demostraciones sindicales del Primero de Mayo, el silencio y el luto durante la semana santa. Se luchó y se padeció mucho para que ahora se haya olvidado la máxima de que “mi libertad termina donde empieza la del otro”. El problema estriba en desconocer lo que significa la palabra libertad y cómo ejercerla. Si acudimos nuevamente a nuestro diccionario, comprobaremos que la primera acepción de libertad es 1. f. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Y aquí está el quid de la cuestión, porque la libertad es fundamentalmente la posibilidad de actuar, de hacer o dejar de hacer algo, pero siempre conforme a una responsabilidad que debemos ir aprendiendo desde pequeños. Pero todavía hay varias generaciones que no tuvieron la oportunidad de aprender a ejercer esa responsabilidad porque no tenían opción, porque no nacieron ni vivieron en libertad. Y como no aprendieron a ejercer la libertad tampoco han sabido, no hemos sabido, transmitir ni enseñar que tras un acto, por encima de un acto, está la responsabilidad de sus consecuencias. Y no confundamos las bromas pesadas, las gamberradas de adolescentes y jóvenes, que siempre las ha habido y las habrá, y que evitaban a toda costa que fueran descubiertos, con la impunidad que ahora se exhibe de manera grosera en las redes sociales, para que todos las vean y puedan ser denunciados y acusados por la policía. Encima, gilipollas, palabra vulgar pero que también figura en el diccionario con el significado de “tonto o idiota”, no se me escandalicen algunos.

Hemos criado niños y adolescentes caprichosos, consentidos, irresponsables. Pueden hacer todo lo que quieran sin ninguna barrera que impida sus desmanes. Y es una pena que asistamos de manera impasible al espectáculo de una sociedad, que ha demostrado cordura, paciencia y sensatez y de la que ha surgido una de las generaciones mejor preparadas de nuestra historia, con más sentido de la solidaridad, de la tolerancia, del respeto, siendo asaltada por grupos de energúmenos, de mastuerzos, de individuos que consideran que pueden hacer lo que les dé la gana cuando quieran y donde quieran sin atender a sus consecuencias.

No es sólo cuestión de educación en la escuela o en la familia. Hay que pararlos a tiempo, entre todos, antes de que sea demasiado tarde. Todo ello, mucho mejor expresado, lo podemos encontrar en el último artículo de Javier Marías en el País Semanal, titulado GENERACIONES DE MASTUERZOS.

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Hasta las narices. Conversación sobre la política actual

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—Pero, ¿no te das cuenta de la enorme hipocresía de nuestros políticos, periodistas y ciudadanía en general? Todos, los de aquí y los de allende nuestras fronteras. Lo de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, ¿te suena? Ya está bien de querer dar lecciones al yanki, al rubio colorado, a más de sesenta millones de votantes, que deben ser todos subnormales, incultos, desinformados, manipulados, indignados… Y él, el más xenófobo, deslenguado, machista, soberbio y todo lo que quieras achacarle. Mal le iría a EEUU si todo eso fuera cierto. Cuando lo votaron, ¿creían que eran bravuconadas o payasadas, estás seguro?

—No digo nada de eso. Claro que sabían lo que hacían. Como muchos en Francia, por ejemplo, que antes votaban al Partido Comunista y ahora votan a Le Pen. ¿Y por qué ese cambio tan radical? ¿Solo por desencanto o indignación, por la crisis económica, por el paro, por la corrupción…? Si fuera por esas u otras causas, más que votar a un antisistema habría que salir a las calles día y noche, plantarse delante del parlamento y de las sedes de los partidos políticos y obligarles a romper con todo lo anterior y crear leyes nuevas, echar a patadas a todos, todos los corruptos, no dejar títere con cabeza, empezando por los que están más arriba y continuando por sus amiguetes, asesores, paniaguados y petimetres que imitan a sus jefes y se arriman siempre a la sombra del poder, sea de la ideología que sea. Pero hay algo más sutil como es la emoción, las entrañas, el corazón, eso que arrasa en muchas ocasiones a la razón y al cálculo. Es más que indignación, es rechazo absoluto, no querer tocar nada que haya estado contaminado por la corrupción. Es alergia al poder actual porque el cuerpo se defiende contra aquello que cree que lo ataca o lo ha estado atacando. Y eso es lo que han hecho casi todos los partidos, atacar a los ciudadanos, hacer todo lo que fuera para alcanzar el poder y mantenerlo a toda costa, creyendo que aguantarían todo lo que ellos hicieran. Pero ahora muchos han dicho: hasta aquí hemos llegado. Es lo que ha pasado en las elecciones americanas y, en menor medida, lo que pasó en España con Podemos y lo que podría pasar en Francia, Alemania, Holanda…

—Vale, muy bien. Pero no compares lo que pasa en Europa con lo que sucede en Estados Unidos. Llevamos una hora discutiendo y no nos ponemos de acuerdo. Nuestra política, la española o la europea, y la norteamericana, no son comparables porque son sistemas y culturas distintas, parten de visiones casi contrapuestas de la sociedad. Por ejemplo, los partidos políticos y el sistema electoral. Aquí los partidos suelen ser estructuras muy cerradas, jerarquizadas, con fuerte carga ideológica, en los que es fácil comprar y vender adhesiones y favores para alcanzar la cúpula y el poder dentro del partido. El compromiso, al final, no es con los votantes, sino con el comité, al que se debe obediencia casi absoluta. En Estados Unidos, son las comunidades locales, las bases sociales las que eligen a sus candidatos y es a ellas y no al partido, que no suele tener una carga ideológica excesiva, a quien tienen que dar explicaciones y justificar sus decisiones. Los senadores y congresistas norteamericanos tienen un contacto mucho más directo con sus electores, aunque también dependen mucho de aquellos que les han proporcionado los medios para ganar las elecciones que, en algún momento, van a solicitarle su favor político. Vaya una cosa por la otra. En Europa hay mucha hipocresía, los políticos se dedican a hacer promesas que luego incumplen con la mayor desfachatez y no pasa nada. Siempre encuentran justificaciones, cuando no es culpa de la crisis global es por la herencia de los gobiernos precedentes…

—Vamos a ver, has hablado varias veces de hipocresía. No me digas que los americanos no son mucho más hipócritas, siempre con la familia por delante en todos los actos, jurando sobre la biblia defender la constitución, con la mano en el pecho cuando tocan el himno, con la bandera de las barras y estrellas en todas las casas. Pero son el pueblo más individualista y egoísta del mundo. Y les importa un bledo familia, religión y nación si se atacan sus derechos individuales. Todo lo público, sea sanidad, educación o transportes, es infame. Se aprecia mucho más lo privado, la capacidad de luchar machacando al otro, saltándose valores como la solidaridad, la tolerancia o el respeto al diferente, con honrosas excepciones. Te recuerdo que hasta hace muy poco, bien entrados los años setenta del siglo XX, los negros no tenían derechos. Luego hablaremos de Donald Trump, por supuesto. “Sálvese quién pueda”, así debería comenzar la letra de su himno.

—Me estoy dando cuenta de que en el fondo no estamos tan en desacuerdo. Ahora que mencionas a Trump, creo que lo que está haciendo en su país lo ha aprendido observando lo que hemos hecho aquí, que tenemos ejemplos para dar y tomar. ¿Es peor lo que quiere hacer con los inmigrantes, impidiendo la entrada de los musulmanes de ciertos países o construyendo un muro en la frontera con México, que lo que ha hecho Europa con los refugiados que se mueren cruzando el Mediterráneo, creando guetos en las ciudades y campamentos en Turquía, levantando muros en Ceuta y Melilla? ¿Que Trump quiere saltarse la ley aprobando leyes anticonstitucionales y diciendo que la justicia está politizada? Pues fíjate lo que hace el gobierno catalán, apoyado por bastantes partidos, que se salta a la torera la constitución y dice que los jueces están bajo las órdenes del gobierno español y que harán un referéndum digan lo que digan los jueces o el tribunal constitucional. ¿Que en Estados Unidos se va a desmantelar la sanidad y la educación públicas? Pues eso es lo que ha pasado en España y en otros países europeos. Así que de dar lecciones a los demás, nada.

—Total, que esto no hay quien lo arregle, visto lo visto este fin de semana en España con los congresos de PP y Podemos y lo que le puede suceder al PSOE. Cambalaches, posturitas, besitos y este cargo para mí, no te olvides. Y, mientras, empleos más precarios, “pero la economía va cada vez mejor”, juicios y condenas por corrupción “eso es cosa del pasado, ya no son de nuestro partido, el que la hace la paga, aguanta Luis, qué bueno es Manolo”, más mujeres muertas por violencia machista “toda la sociedad debe oponerse, llamar al 016 que no deja huella en la factura”, brecha cada vez más grande entre ricos y pobres “pero hay cada vez más millonarios en España”…

Y los dos amigos se levantaron de la mesa y gritaron al unísono, para que todos los que estaban en el bar los escucharan :

—¡Estamos hasta las narices! ¡Que viva el caos!

Salieron a la calle y se fueron de rebajas, que acaban la semana que viene.

Qué nos puede esperar tras la jubilación

Hace unas semanas Alberto del Mazo, uno de los editores del Colectivo Orienta, del cual formo parte, me invitó a colaborar con un artículo en el que orientadores que nos hubiéramos jubilado en los últimos meses o años explicáramos cómo había cambiado nuestra vida y qué consejos podíamos dar a aquellos que ven cercano el momento de su jubilación. Con el título Jubilarse no es dejar de orientar, cinco orientadores y orientadoras recién jubilados expresamos nuestras opiniones. Aquí os dejo mi aportación y os recomiendo, tanto si ya os habéis jubilado como si os falta poco, que leáis también las otras intervenciones.

Somos lo que hacemos

¿Qué nos espera a los orientadores y orientadoras tras la jubilación? La respuesta a esta pregunta creo que debe realizarse partiendo de la más genérica, ¿qué nos puede esperar tras la jubilación? Para contestarla, reproduzco una frase de Galeano que siempre he tenido presente “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Desde que nacemos, nuestra vida gira en torno a ejes muy concretos que nos van definiendo y conforman nuestra personalidad: familia, amigos, estudio, trabajo, ambiciones, aficiones … Y sobre todos ellos y sobre todo lo demás, presidiéndolo como un gran tirano, el tiempo, impasible y vigilante, que unas veces nos apremia y otras nos permite respirar con tranquilidad.

Si durante nuestra infancia, la juventud, la edad adulta, hemos ido haciendo y enriqueciéndonos, adaptándonos a la realidad o intentando modificar aquello que no nos gusta, es decir, hemos ido haciendo y haciéndonos, cambiando lo que hemos podido y cambiándonos sin dejar de ser lo que realmente somos, llegaremos a la jubilación en plenitud. Hasta el mismo día de la jubilación trabajé con ilusión y entusiasmo, poniendo todo el corazón en lo que hacía, creyendo que mi trabajo era el más importante. Con esa misma ilusión, con ese mismo entusiasmo me planteo la jubilación.

Seguiremos, como en edades anteriores, teniendo unos ejes de referencia; familia, amigos, ambiciones, aficiones. Podremos seguir teniendo ganas de estudiar o de trabajar, por supuesto. Y sobre todo, ganas de seguir aprendiendo. No he perdido nada de eso. Pero mis prioridades ahora son otras. Y vuelvo a hablar del tiempo, pero ya no como un tirano que me condicionaba, sino como aliado y cómplice. Sigo haciendo cosas, muchas cosas: leo y escribo más, sigo haciendo deporte, paso más tiempo con mi familia, mantengo el blog de orientación del Instituto y he creado otro blog más personal, colaboro esporádicamente en una ONG, viajo, aprendo cosas nuevas como la fotografía, a la que me estoy aficionando, paseo por mi ciudad y descubro rincones hasta ahora desconocidos. Pero todo de una manera más tranquila, sin agobios, sin crearme obligaciones, sin planificar, reflexionando y recreándome en lo que hago y en lo que podría hacer pero no hago porque no quiero. Ya no estoy pendiente del reloj; si no me da tiempo a hacer o terminar algo no pasa nada. Nada hay tan urgente que me impida saborear los pequeños placeres, disfrutarlos como pocas veces los he disfrutado.

Así que, para aquellos que ya ven cerca la jubilación y pueden estar preocupados sobre cómo gestionar su tiempo, vuelvo a la frase de Galeano y añado algo más: somos lo que hacemos para cambiar lo que somos y alcanzar la plenitud. Y esa plenitud se alcanza, como ya nos dijeron los filósofos griegos, con el ocio, con la ausencia de necesidad de estar ocupado. No tengáis remordimientos si os apetece dedicaros por un tiempo al dolce far niente. No hay mayor placer que saber que, si queremos, no haremos nada y, aun así, estaremos alcanzando la plenitud, porque lo haremos de manera libre y consciente. Pero también podéis crearos obligaciones, si queréis. Esa es la gran ventaja, la libertad de poder domar al tiempo.

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Medio pan y un libro

Nueva entrada en el Blog de Orientación del IES Hermanos Machado. Como llevo un poco de tiempo alejado de la suerte y del destino y estoy cruzando los dedos esperando el desenlace de mañana en las elecciones yankis, pues nada, a repetir lo que dije en mi otro blog. Si los que piensan votar a Trump leyeran algo más, vieran un poco menos la televisión y se dedicaran al bonito deporte de andar y contemplar la naturaleza mientras piensan qué hacen en el mundo hartándose de hamburguesas y de Coca-Cola mientras su cuerpo adquiere dimensiones pantagruélicas, seguramente a ellos y probablemente a nosotros nos iría un poco mejor.

Lo malo es que no sabemos que lo está ocurriendo allí puede pasar aquí dentro de poco. La gente ya está cansada, muy cansada, de escuchar siempre lo mismo a los mismos y lo mismo a los nuevos mientras el común de los mortales sigue pasándolas canutas para llegar a fin de mes, carece de oportunidades, comprueba que los viejos y los nuevos partidos dedican la mayor parte de los esfuerzos a luchas de poder, a hacernos comer con ruedas de molino, a justificar a los suyos hagan lo que hagan. Así no hay manera. Luego nos quejaremos de por qué hay cada vez más jóvenes desencantados y alejados de la política, crean lo que crean unos y otros. Por eso, vuelvo a gritar con Lorca, ¡libros! ¡más libros! La cultura y la educación es lo único, repito, lo único, que nos puede salvar. Todavía no es demasiado tarde.

Medio pan y un libro: discurso pronunciado por Federico García Lorca en la inauguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros, en 1931

Hace poco más de 85 años, concretamente en septiembre de 1931, Federico García Lorca dirigía un discurso a sus paisanos de Fuente Vaqueros con motivo de la inauguración de la biblioteca pública de su pueblo natal. La República dedicó un enorme esfuerzo para llevar la cultura a los más desfavorecidos invirtiendo en bibliotecas, escuelas, maestros, materiales… Tuvo demasiado poco tiempo para que este esfuerzo obtuviera recompensa pero en la memoria de todos, y a pesar del obligado silencio y de la pesada losa de la dictadura, han llegado hasta nuestros días muchos de sus logros (os lo dice con orgullo un nieto de maestro republicano).

Ahora que se habla mucho de invertir en tecnologías, en materiales digitales, en introducir los móviles en las aulas, creo que no debemos perder de vista que sin la lectura, sea en libros de papel o electrónicos, no existiría educación, seríamos más incultos, careceríamos de perspectiva, perderíamos uno de los más bellos placeres que podemos encontrar en la vida. Vivir la vida de los otros, imaginarnos mundos diferentes, revivir épocas pasadas, quedar absorbidos en historias que nos fascinan, no tiene precio. Me da pena que muchos de nuestros estudiantes no sean capaces de sentir el placer de la lectura, de buscar cualquier momento posible para dedicarse a leer aunque sea unas pocas páginas.

Tampoco es que tengamos que flagelarnos los docentes porque no toda la culpa es nuestra. A mí me inculcaron ese placer mis padres, que leían en casa y tenían una biblioteca razonable para la situación económica que vivían. Y yo he intentando inculcárselo a mis hijos, en los que creo que he inoculado ese dulce veneno que, seguro, les acompañará toda la vida, porque cuando se mete muy adentro ya no hay antídoto posible. Las familias son fundamentales para que los hijos adquieran estos hábitos desde pequeños. Se comienza contándoles cuentos, leyendo con ellos tebeos, regalándoles libros adaptados a las diferentes edades, leyendo delante de ellos en casa… Pero esto daría para un artículo mucho más largo. Así que os dejo con ese precioso discurso, resumido a continuación y que se puede leer íntegro en el enlace final.

Discurso pronunciado por Federico Garcia Lorca en la inauguración de la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros, en 1931

“Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.”

Federico García Lorca

‎”Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.”

Discurso íntegro pronunciado por Federico Garcia Lorca en la inauguración de la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros (Granada), en septiembre del año 1931.

Relato VII: Reflexiones delante del televisor

Acabo de sentarme delante del televisor con una cerveza muy fría por delante que previamente había metido durante media hora en el congelador, y con unos frutos secos, que según unos son beneficiosos porque incrementan el colesterol bueno y según otros son perjudiciales porque engordan. Pensándolo bien, me importa un bledo lo que piensen estos últimos. Me gustan la cerveza y los frutos secos y tengo ya una edad en la que puedo tomar casi siempre decisiones con libertad. Repito, casi siempre.

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Hoy voy a comer solo, porque mis hijos están trabajando y mi mujer ha salido de compras con sus hermanas y tapearán por el centro. La mañana ha sido muy tranquila, una hora de ejercicio en el gimnasio, solucionar unos asuntos en el banco, comprar el pan y revisar los periódicos digitales. También me ha dado tiempo a leer un poco el libro con el que llevo ya tres semanas y al que no soy capaz de engancharme, y a jugar al ajedrez en una página que suelo visitar con frecuencia y que me permite mantener engrasados los engranajes neuronales, así que, como veis, practico en cierta medida lo de mens sana in corpore sano. Partida de ajedrez, por cierto, desastrosa. Jugué una de mis defensas favoritas, la Caro Kan, que suele dar partidas tranquilas, pero cometí un error de principiante en la décima jugada que me dejó en una posición claramente desfavorable y en la jugada veintitrés tuve que abandonar. El otro quiso darme la revancha, pero me negué porque comprendí que hoy no era mi mejor día y esas cosas hay que saber reconocerlas. No tengo el defecto de la soberbia y suelo perder con elegancia, creo. No siempre ha sido así, ya que cuando era algo más joven me fastidiaba perder  e intentaba ganar a toda costa, incluso haciendo trampas. Pero he comprendido con el tiempo que eso no me producía placer alguno, por lo que ahora, si gano en el ajedrez o en otros juegos es por méritos propios y no acudiendo a artimañas.

Volvamos a la televisión. A esta hora comienzan casi todos los informativos y aunque ya sé de qué van a hablar, siempre queda la esperanza de que haya alguna sorpresa que me permita salir del letargo en el que suelo sumergirme cada vez que veo las noticias. Comienzo en una cadena nacional que da un repaso a la actualidad: la crisis del PSOE, los juicios por las tarjetas black y el caso Gürtel, la investidura de Rajoy (hace falta ser torpe, meterse en luchas fratricidas justo cuando van a juzgar a muchos de los personajes que en su día tuvieron poder en el PP y que podrían haberlo hundido, pero eso, son muy torpes, ya se sabe que la derecha es una y que la izquierda son muchas y cabreadas entre ellas), las elecciones de Estados Unidos (la papeleta que tienen los norteamericanos es menuda, elegir entre un impresentable xenófobo, machista y mentiroso, y una antipática que tragó sapos y culebras con lo de su marido, luego nos quejamos de lo que tenemos por aquí), la guerra en Siria, huracanes y tifones varios, un volcán en erupción, inmigrantes que se mueren en el Mediterráneo… Total, lo de siempre. Cambio de canal y lo mismo, con alguna pequeña diferencia. En la cadena autonómica hay una ligera modificación pues, además de casi todo lo anterior, dedican más tiempo a hablar de flamenco, de la presidenta inaugurando unas jornadas gastronómicas, de que el paro ha subido menos que en el resto de comunidades gracias al buen hacer de su gobierno y a pesar de las zancadilla del gobierno central, que el turismo este año está que se sale, aunque claro, será bueno para los empresarios, porque los empleados trabajan más pero ganan lo mismo o incluso menos. Esta comunidad es la leche, no sé qué hace el resto y no se vienen todos a vivir aquí. Sobre todo los catalanes, que hay que ver la que están liando con lo de la independencia. Pero si ningún país los va a reconocer, como no sea Venezuela o Corea del Norte, que ya me dirán para qué quieren eso. Y como sigan en ese plan, nos vamos a cabrear los demás y los vamos echar nosotros a patadas, que están todo el día quejándose. Mira que creerse todas las chorradas que les cuentan sus dirigentes, que si tienen un pasado glorioso, que si la lengua, que si en España hay corrupción (no, si lo de los Pujol, el tres por ciento, la Banca Catalana o el Palau de la Música son mentira e invenciones de las cloacas del Estado), que si los estamos explotando… Nosotros explotando a los catalanes, hay que ver, cuando media Andalucía, media Extremadura y media Galicia tuvieron que emigrar allí porque aquí nos moríamos de hambre y ellos sí que nos explotaban, con sueldos de miseria y horarios inacabables para que pudieran enriquecerse y dedicarse a bailar sardanas, comer espetec y hacer castellets. Que no nos cabreen, que mandamos a la cabra de la legión. Y no hablo de Piqué, el del Barça, que me enciendo todavía más.

Vuelvo a la cadena nacional y me encuentro con las imágenes de unos voluntarios rescatando a decenas de personas en el mar. Una de ellas es un niño que está sin conocimiento, extenuado, según informa la voz en off del periodista que explica las penurias que habrá tenido que pasar durante su travesía por ciudades en guerra, sin agua ni comida. Perdió a un hermano hace varios días y sus padres, sollozando, sólo quieren que algún país se apiade de ellos y los acoja. Europa es su esperanza y yo pienso que algo habría que hacer con esta gente. Se me ha terminado la cerveza y ahora me echo un poco de vino tinto, un Ribera del Duero crianza que tiene un color rojo cereza oscuro, con reflejos granate, un intenso aroma de frutos silvestres en el que se pueden apreciar notas de café y que en boca es aterciopelado y redondeado. Marida perfectamente con un poco de queso y de lomo que estoy cortando mientras escucho las noticias sobre el huracán Matthew, que ha destrozado gran parte de Haití, castigando las zonas más deprimidas que todavía no se habían recuperado del terremoto del año 2010. Ya van 900 muertos y se teme que la cosa empeore con enfermedades como el cólera o la disentería. La verdad es que el tinto y el queso funcionan a las mil maravillas. ¿Pero es que los países ricos no pueden ayudar a estos desgraciados? Envío un SMS a un número para ayudar con un par de euros, hay que tranquilizar un poco la conciencia. Cada vez me gusta más este vino y lleno un poco más el vaso. Hace algunos años habría cambiado de canal para no ver estas imágenes o no escuchar noticias tan desagradables, pero hay que tener humanidad y conocer los problemas, no mirar para otro lado. El caso es que de vez en cuando tengo un poco de remordimiento pensando que, a lo mejor, podría hacer algo más. Pero me digo ¿tengo yo la culpa de los desastres naturales, de los intereses de las multinacionales, de las guerras que provocan los gobiernos en función de sus intereses? ¿Tengo yo la culpa del hambre en el mundo y del egoísmo, que es una característica básica del ser humano que sólo busca su bienestar y su felicidad?

Vaya, se me acaba de terminar otra vez el vino y ya me queda poco queso. Me levanto y esta vez me traigo unas patatas fritas de bolsa que he encontrado en la despensa. Pensándolo bien, voy a comer así, a base de tapitas y de picoteo mientras sigo viendo la televisión y se me encoge el corazón un poco con la hambruna que padecen en Etiopía. ¿Es que queda algún ser vivo allí? Creo que los periodistas se recrean en la suerte y en el morbo de mostrar a niños escuálidos, con barrigas hinchadas, ojos enormes y moscas que sobrevuelas sus caritas, como si fueran buitres esperando que se mueran y poder abalanzarse sobre ellos para destriparlos. La verdad es que no hay derecho a que pongan estas imágenes a la hora de comer, que se le quitan a uno las ganas. Podrían ponerlas en otra franja horaria, digo yo, pero nada, siempre a la hora de comer y a la de cenar. A ver quién es el guapo que se mete un bocado en la boca viendo tanta miseria, tanta guerra y tantos políticos quitándonos nuestro dinero. Al final voy a terminar votando a Podemos como sigan en este plan.Si ya sabemos que en el mundo hay mucha miseria, que la llevo viendo desde que era un niño, cuando los televisores eran en blanco y negro y también había noticias de este tipo. Desde que el mundo es mundo, creo yo, siempre ha habido pobres y ricos, personas felices y desgraciadas, unos que sufren y otros que se divierten. Pero nosotros, que hemos tenido la suerte de nacer en un país civilizado, que acogemos a los que vienen en pateras y les damos mantas y de comer y nos preocupamos de que duerman en lugares bien acondicionados con camas, aunque luego, según dicen, los devolvemos a sus países de origen, no faltaría más ya que si no fuera así aquí no cabríamos todos y todos nos invadirían y ya no sería un país tan civilizado, no tendríamos trabajo, perderíamos nuestros derechos, nuestras pensiones y eso sí que no, nosotros, digo, no tenemos la culpa, bastante hacemos, los españoles somos muy caritativos, que yo le doy dinero a Cáritas y a la Cruz Roja y los domingos, en misa, siempre dejo un par de euros en el cepillo que está debajo de la imagen de San Antonio, que me mira con sus ojos bondadosos y me bendice por mi buena acción semanal.

Por cierto, tengo que buscar una oferta para hacer un viaje a Italia, que en este tiempo los vuelos y los hoteles salen muy baratos. Venecia y Padua son dos ciudades que visité hace muchos años, en un aniversario de boda, y me encantaron. Aunque ahora no sé si me gustarían como entonces, que debe haber mucho inmigrante por allí y tiene que ser muy desagradable estar todo el día cruzándote con familias afganas, sirias y pakistaníes, con negros que te miran con caras de pocos amigos, con gitanos rumanos que tienen fama de estar robando todo el día. Lo consultaré con mi mujer, que por cierto ya está tardando mucho, no sé qué narices estará comprando o qué estará haciendo, hace más de cuatro horas que salió y no ha mandado ni un whatsapp ni una foto, el dueño de El Corte Inglés debe estar tocando palmas con las orejas.

Ahora anuncian que esta noche van a emitir un reportaje sobre las ONG que trabajan en el Mediterráneo y sobre los desastres del huracán Matthew  ¿Pero es que no pueden hablar sobre otro tema? Me estoy hartando ya, con la de problemas que hay en este país, que si el paro, la corrupción, la sequía que viene… Ahora sale la del tiempo, menos mal. Esta semana tampoco va a llover y los pantanos están casi vacíos. No, si todavía vamos a tener restricciones, como en los años setenta y ochenta. Menos mal que el generalísimo inauguró un montón de pantanos, que si no, a ver qué íbamos a hacer ahora. Que yo sepa o me acuerde, desde que hay democracia pocos pantanos se han hecho, porque con eso del impacto medioambiental no hay quien se atreva a inundar pueblos o valles, que salen los ecologistas y los de izquierdas y montan unas campañas de no te menees. Pero, claro, como tampoco se pueden hacer desaladoras porque incrementan la salinidad, a ver qué solución encuentran, porque todos quieren tener agua cuando abren el grifo. Y si no la hay, la culpa es del gobierno de Rajoy, claro.

Anda, me acabo de enterar que se ha muerto el actor del Jovencito Frankestein. Me gustaba a mí el tipo, con ese pelo rubio que parecía de paja y decía eso de ¡qué buen par de aldabas! y la muchacha, en sus brazos, le decía gracias doctor, pero no se refería a ella, sino a las dos enormes aldabas con las que se llamaba a la puerta del castillo, mientras el enano estrábico y jorobado los miraba o miraba a la cámara o las dos cosas a la vez. La muerte, voy a tener que pensar en serio sobre ese tema, que siempre me ha dado un poco de escalofríos y me entra como un vacío en el estómago. Los curas siempre hablan de la resurrección, del más allá, del paraíso y del infierno… Ah, no que ahora creo que el infierno y el purgatorio no existen, que es sólo un estado de depresión del alma. Pues nada, con una par de pastillas pasamos la eternidad y tan panchos. Pero, en ese caso, ya me dirán qué gracia tiene ser bueno en este mundo y sufrir y padecer si, al final, Hitler y Bin Laden van a tener la misma recompensa que la madre Teresa de Calcuta, por poner un ejemplo. Anda que se iban a reír poco. Y eso, en el caso de que haya algo después de palmarla, que no lo tengo yo muy claro. Porque reconozco que estoy hecho un lío con esto de la fe y la razón. Lo de creerse las cosas porque sí, porque lo dice la Biblia o el Corán, no es algo muy seguro ni muy de fiar, que hay que ver la de barbaridades que se dicen en esos libros, aunque según los entendidos en la materia, no se pueden tomar las cosas que allí se describen al pie de la letra, que son como cuentos para que la gente de aquellos tiempos entendiera lo que se quería decir. Lo malo es que algunos se lo han tomado muy en serio y se lo siguen tomando y por culpa de eso se han declarado guerras, se ha quemado a la gente, se ha torturado, se ha matado, todo en nombre de Dios o de Alá, que si existieran ya habrían hecho algo, digo yo.

Después de todo lo que he comido y bebido, de todo lo que he visto en la tele, de que mi mujer no ha llegado ni me ha llamado, de que son las cinco de tarde y no me he dormido la siesta, estoy como para pensar en la muerte y en el más allá. Dejaré estas cosas tan serias para otro día. Me voy a hacer un café y comerme unos dulces, que eso nunca lo perdono. Hoy me he pasado con las reflexiones, casi estoy por escribir un libro o un ensayo con todo lo que he pensado en un momento. Si alguna vez me pusiera a escribir en serio…